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viernes, abril 19, 2024
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Semana Santa, oportunidad para meditar

Algo está muy mal en las relaciones de los seres humanos en nuestro mundo, así como entre los países, especialmente los más poderosos. Las pugnas de poder intensifican las animosidades, las diferencias continúan dividiendo a las sociedades, las ambiciones hacen más ricos a los billonarios y más pobres a las mayorías de la Tierra; los dogmatismos políticos y religiosos siembran semillas de exclusión, mientras el planeta parece dirigirse hacia una hecatombe ambiental, azuzada por guerras injustificadas, violencia, fanatismo y con muy pocas ocasiones para cimentar la paz, la concordia y la buena vecindad. Una de estas oportunidades es la Semana Santa en la que, con criterios propios y diferente interpretación, gran parte de las religiones del mundo ven una oportunidad para meditar y valorar lo hecho y sus consecuencias.

En Bolivia, un país con mayoría de católicos, la Semana Santa fue siempre un motivo de recogimiento y meditación sobre el mensaje que legó al mundo Jesús, el maestro de Galilea, al que los católicos y cristianos veneran como hijo de Dios, y que otras religiones lo ven como un profeta, un maestro de maestros y hasta un ser que revolucionó al mundo con su mensaje de amor, de humildad, de respeto y de libertad, adelantándose a su tiempo, y abriendo una senda espiritual sin precedentes. Bien harían los políticos actuales en sumarse a estas jornadas de meditación sobre el rol de los líderes en la actual coyuntura política, económica, social y global, y en las consecuencias de mantener el actual estado de situación en el que se empuja al mundo hacia su destrucción.

La guerra entre Rusia y Ucrania, la crisis en medio oriente y varios otros lugares donde la violencia se apoderó de su destino, la depredación de los bosques, el envenenamiento de los ríos y los océanos, hacen que sea necesario repensar las políticas globales, y valorar el destino que se está labrando para la humanidad.

Es lamentable que las iniciativas de paz se desdeñan pese a saber que se está jugando con fuego. Los pedidos de negociar la paz entre Rusia y Ucrania fueron rechazados. Buscar la paz entre Israel y Palestina parece imposible. Hasta se duda que se atienda la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pide un «alto el fuego inmediato, duradero y sostenible» en Gaza, por el mes de Ramadán y exige «la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes, así como la garantía de acceso humanitario para atender sus necesidades médicas y otras necesidades humanitarias».

La Iglesia Católica, principal promotora para motivar la meditación sobre lo que está ocurriendo en el mundo y entre la gente, mediante Aleteia, difundió mensajes relativos a la forma como se puede lograr una mejor comprensión, mediante la meditación. Dice que La Semana Santa «es la oportunidad perfecta para despojarnos poco a poco de las ocupaciones diarias y encontrarnos con el mismo Jesús. Guardar silencio no solo implica dejar de emitir palabras, sino también dejar de darle vuelo a nuestros pensamientos, ya que podemos dejar de hablar, pero en nuestra mente puede haber pensamientos tormentosos que nos distraen. Es salir de la rutina y dejar de preocuparte por las cosas de tu alrededor para profundizar en tu mundo interior, en lo que te sucede, tomando así conciencia de tu presente. Dar espacio al silencio en tu vida, a la medida de tus posibilidades, abre un diálogo interior. No es solo la ausencia de ruido, sino también lo que te quita la tranquilidad de abrazarte y de descubrir los beneficios de interiorizar en tu alma y acercarte a la presencia viva de Dios».

El mensaje dice también que meditando «descubrirás una nueva visión de la vida, podrás resolver muchas de tus dudas, porque -finalmente- te das la oportunidad de escuchar la voluntad de Dios; pues lo más importante es lo que Dios tiene planeado para ti y solo en el silencio conoceremos su voluntad. Sí, ya sabemos que no es fácil callar y apartarte, pero al menos hay que intentarlo y esforzarnos. Vale la pena dedicar este espacio para profundizar y escuchar la suave voz de Dios, más en estos días santos. «Hallarás una fuente nueva de energía para fortalecer tu unión con Dios y con su fuerza, que ahora también podrá ser la nuestra, con su aliento, porque serán nuevos aires de libertad y entusiasmo, porque tendremos más motivos para hacer las cosas que más importan. Al permanecer en silencio, cosechamos frutos que fortalecen varios aspectos internos y externos: El silencio ayuda a reconciliarnos con nosotros». Exhorta a «Saber callar para escuchar, cerrar los ojos para reflexionar y dejar de mirar al mundo externo, son las acciones más valiosas que podemos realizar en estos días santos».

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