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miércoles, febrero 8, 2023
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Temor e incertidumbre alejan a las inversiones

Las condiciones políticas y sociales, entre otros, son factores determinantes para atraer capitales y tecnología de punta. Sin inversiones es imposible lograr el anhelado progreso. Nuestro país, que tiene recursos naturales y potencialidades para desarrollar y promover inversiones se encuentra atrapado en una corriente que genera desconfianza, inseguridad jurídica e inseguridad ciudadana. La necesidad de un viraje en las políticas económicas, es imprescindible si se busca asentar al país en una posición que logre condiciones de competitividad. Felizmente, hasta ahora, el sector privado ha logrado, pese a múltiples trabas, diversificar la producción nacional.

Pero las condiciones para quienes deciden desarrollar proyectos para la producción son adversas, ya que toda iniciativa debe vencer una serie de trabas que van, desde precarias carreteras, tecnología atrasada, excesivas cargas tributarias, limitaciones para las exportaciones, paros y bloqueos de vías camineras, hasta la condición de mediterraneidad que genera dificultades de llegar a la costa.

Lamentablemente se persiste con políticas equivocadas que desalientan a los capitales nacionales e internacionales, hasta con amenazas a la gente que acumula riqueza por su trabajo. La era de la postpandemia ha abierto posibilidades para llegar a los grandes mercados, pero Bolivia no logra acomodarse entre los países que ofrezcan perspectivas favorables a las inversiones, y está perdiendo las oportunidades que se presentan después del estancamiento global. Los informes internacionales son alentadores para el movimiento de capitales, y si en nuestro país no cambian las condiciones, el riesgo es cada vez mayor de que las inversiones e iniciativas se vayan a otros países.

Un informe de Naciones Unidas sostiene que los países de renta alta ya duplicaron sus entradas trimestrales de inversión respecto a los niveles mínimos de 2020 y 2021. Las economías de renta media crecieron el 30% y las de renta baja sufrieron un nuevo descenso del 9%. La confianza de los inversores en la industria y en las cadenas de valor mundiales continúa siendo inestable esta vez por la guerra en Ucrania, pero comienza a moverse a un ritmo que permite alentar un mayor despliegue.

Los flujos mundiales de inversión extranjera directa evidencian una recuperación más sólida de lo esperada. Se estima que el movimiento comercial ha logrado recuperar más del 70% de las pérdidas ocasionadas por la pandemia. Pero ¿cuánto de este movimiento llegó a Bolivia? Muy poco, apenas se logra un pobre beneficio por el alza en el precio del gas natural, que según datos del INE, permitió recibir algo más de dos mil 500 millones de dólares este año, mientras que en el pasado las exportaciones de gas generaban un promedio de seis mil millones de dólares anuales. Felizmente, las exportaciones totales mejoraron en el país y se logró un récord el pasado año, pero inclusive con ese alentador dato, Bolivia es el país que menos exporta en la región. En su último informe, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala que las inversiones directas aumentaron un 64% alcanzando aproximadamente 1,6 billones de dólares. No obstante, América Latina y el Caribe perdieron participación como destino de las inversiones mundiales, representando 9% del total, uno de los porcentajes más bajos de los últimos diez años y lejano del 14% que se registró en 2013 y 2014.

De acuerdo con el informe, la reactivación de las inversiones se produjo en todas las subregiones. Los países que recibieron más dinero fueron Brasil (33% del total), México (23%), Chile (11%), Colombia (7%), Perú (5%) y Argentina (5%). Según la fundación Milenio, en la última década, Bolivia ha recibido una fracción mínima de la IED en la región, compitiendo por los últimos lugares con Paraguay. Inclusive se ha tenido desinversión durante 2020.Por otra parte, crece la resistencia a invertir en proyectos que no estén en la línea de las políticas de protección ambiental. En cambio, la financiación internacional de proyectos en energías renovables y servicios públicos sigue siendo el sector de mayor crecimiento. Sin embargo, el número de planes de inversión relativos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los países menos desarrollados sigue disminuyendo precipitadamente.

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