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sábado, julio 20, 2024
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Un hacker que dejó herida a la Lava Jato acusa a Bolsonaro de intentar un fraude electoral

Un hacker que desveló irregularidades en la operación anticorrupción Lava Jato acentuó este jueves las dudas que pesan sobre el expresidente Jair Bolsonaro, a quien acusó de buscar sus servicios para intentar fraudar las elecciones de 2022.

Walter Delgatti, conocido por pinchar teléfonos de autoridades y otros delitos, dijo ante una comisión parlamentaria, que investiga la asonada del 8 de enero, que el líder ultraderechista le pidió invadir las redes de la Justicia electoral a fin de demostrar la supuesta fragilidad del sistema de votación.

Aseguró que fue unos tres meses antes de las elecciones ganadas a la postre por el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y que Bolsonaro hasta le prometió «un indulto» si fuera descubierto y detenido por esas operaciones ilegales.

Con lujo de detalles, aunque sin pruebas, afirmó que Bolsonaro y algunos asesores le pidieron crear una urna electrónica falsa, que sería usada en propagandas y en la que un elector marcaría su voto por un candidato y sería registrado en favor de otro, lo cual podría «probar» que el sistema era fraudulento.

El Ministerio de Defensa salpicado

Delgatti precisó que sus citas con Bolsonaro fueron intermediadas por la diputada de ultraderecha Carla Zambelli, con quien trabajaba en la época, y que el entonces mandatario le envió «cinco veces» al Ministerio de Defensa para discutir el asunto con expertos en informática de ese despacho.

También declaró que, instado por Bolsonaro y Zambelli, invadió otras redes de la Justicia y hasta subió una orden de captura falsa contra el juez Alexandre de Moraes, presidente del Tribunal Superior Electoral.

Asimismo, aseguró que Bolsonaro le dijo que el teléfono de ese magistrado estaba intervenido ilegalmente y le pidió que asumiera ese delito, pues también sería indultado por eso.

Según Delgatti, esas reuniones, algunas documentadas con fotografías, fueron en la residencia oficial de la Presidencia y, una vez, en la sede del Gobierno.

Durante su mandato (2019-2022), Bolsonaro mantuvo una durísima campaña contra las urnas electrónicas que Brasil utiliza desde 1996 sin que se hayan denunciado fraudes, por la cual fue juzgado en junio pasado y despojado de sus derechos políticos por ocho años.

Rifirrafe por la Lava Jato y silencio con el bolsonarismo

Durante su declaración, Delgatti tuvo un rifirrafe con el exjuez y senador Sergio Moro, responsable por juicios que llevaron a Lula a prisión y fueron luego anulados por la Justicia, entre otras causas por irregularidades que el hacker desveló tras invasiones ilegales de teléfonos.

Moro aseguró el testimonio no tenía validez pues, entre otras cosas, Delgatti está acusado de pinchar teléfonos de autoridades, falsificación de documentos y hasta fraudes financieros a través de internet.

El hacker no se contuvo y tildó a Moro de «delincuente contumaz», para recordar las supuestas maniobras que hizo junto con fiscales para incriminar a Lula en asuntos de corrupción.

«¿Es tan inocente como Lula?», preguntó Moro, para rematar que una comisión parlamentaria no podía «servir de guarida para delincuentes».

La ultraderecha se animó cuando tomó la palabra el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario, quien le recordó al hacker sus vínculos con la izquierda.

No obstante, Delgatti, quien había contestado todas las preguntas hasta ese momento, se amparó en su derecho a permanecer en silencio frente a preguntas del hijo del exgobernante y otros bolsonaristas.

Para Bolsonaro, «una fantasía»

El expresidente admitió tras el testimonio que recibió al hacker, pero descalificó totalmente sus declaraciones.

«Hubo una reunión, lo mandé al Ministerio de Defensa a conversar con técnicos» y «ahí murió el asunto», dijo Bolsonaro, quien tildó las acusaciones de «fantasía».

Según el oficialismo, ese testimonio puede agravar los múltiples problemas que Bolsonaro enfrenta en tribunales.

El exmandatario es investigado por los sucesos del 8 de enero, cuando miles de activistas de ultraderecha asaltaron las sedes de la Presidencia, el Parlamento y la Corte Suprema, pero también responde en otra decena de causas, tanto civiles como penales.

En una de las más avanzadas es acusado de apropiarse de joyas que le fueron obsequiadas en Arabia Saudí cuando aún gobernaba y debía entregar al acervo del Estado al dejar el poder.

Según las investigaciones, Bolsonaro había vendido algunas de las joyas, aunque algunos de sus colaboradores las recompraron una vez que el Estado exigió su devolución.

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