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sábado, mayo 25, 2024
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2023 cierra con balance laboral positivo, según la OIT

El desempleo en Bolivia es uno de los más bajos de la región, así como la inflación, lo que demuestra una buena salud de la economía, según el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, quien considera que, con la aplicación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, se logró reducir los índices de desempleo de 11,6% a 3,7%, en 2023. Dijo que las cifras son hechos objetivos y muestran que el país está en la senda del crecimiento económico. Sostuvo que estos «son hechos objetivos y el que quiera desconocerlos, simplemente no entiende cómo funciona la economía o solo busca desgastar al Gobierno nacional y generar un ambiente de desesperanza», señaló Montenegro. El titular de Economía destacó, además, que en la actualidad se tiene un entorno en el que los países del mundo registran tasas de inflación por encima de los dos dígitos y los bancos mundiales sufrieron un incremento considerable en sus tasas de interés; mientras que en Bolivia se tiene tasas de crecimiento positivas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), coincide con el gobierno en que hay una mejora del empleo en toda la región, e inclusive afirma que hay una plena recuperación en los mercados laborales. Además, los datos que presenta el gobierno tienen alguna confirmación con la relativa estabilidad de precios, que solamente en forma ocasional sufren desbalances. Pero algunos estudios y el análisis de instituciones dedicadas a la investigación, ven como factores preocupantes la caída vertical de las Reservas Netas Internacionales (RIN), la ausencia de dólares, el descenso la en la producción de hidrocarburos –datos reconocidos por el gobierno- así como otros indicadores negativos como los déficits en varios rubros. Un análisis del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), señala que «el modelo del Gobierno no sólo ha conducido a una reducción de ingresos para los niveles central y subnacionales del Estado, sino que obstaculiza la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y pone en riesgo la estabilidad de sus fuentes de trabajo. Esta es una de las conclusiones a la que llegaron actores del Diálogo «Políticas Públicas y Desigualdades: Un balance necesario». El evento fue organizado por CEDLA en noviembre pasado en Sucre. Añade que la situación de las grandes mayorías no es la mejor. Los datos muestran que su bienestar se ha deteriorado en los últimos años. El Gobierno sostiene que la población pobre en el país suma 4,3 millones, mientras que la investigación que mide la pobreza multidimensional del CEDLA revela que esa cifra es de 7,1 millones, el 61% de la población.

Para el economista Jaime Dunn, hay otras formas de subempleo o empleo precario, que tienen que ver con la disminución de horas laborales, incluso para los profesionales, o que estos estén desarrollando oficios por debajo de sus capacidades y estudios. «Considerando que Bolivia tiene un 80% del sector de empleo en el área informal, entonces puede presumirse que el nivel de subempleo en Bolivia es relativamente alto», opinó.

La OIT reportó que cuatro años después del comienzo de la pandemia de covid-19, los mercados laborales muestran una plena recuperación en América Latina y el Caribe. En su informe correspondiente a 2023, la OIT explica que en la mayoría de los países esa recuperación de los puestos de trabajo fue liderada por el trabajo informal, que representó entre el 40% y el 95% del aumento de empleos entre la segunda mitad de 2020 y la primera de 2023. El estudio aclaró, no obstante, que la contribución del crecimiento de los puestos informales ha ido disminuyendo desde el inicio de la recuperación, aunque en el primer semestre de este año hubo cierta reversión respecto a los últimos meses de 2022.

La OIT advirtió que mientras no se genere una cantidad suficiente de ocupaciones formales en relación con el potencial aumento en la oferta laboral, el riesgo de aumentos persistentes en la tasa de informalidad continúa.

Este riesgo se vuelve más crítico en el actual contexto de incertidumbre y ralentización del crecimiento económico, advirtió la agencia, destacando la importancia de implementar o escalar políticas no sólo para sostener el empleo formal, sino para apuntalar la creación de nuevas ocupaciones de este tipo en la región. Por otra parte, la publicación alertó de que la pérdida de poder adquisitivo continuará haciendo que muchas personas vivan en situación de pobreza aun teniendo empleo.

Frente a este panorama, la OIT reiteró que se precisan políticas que respalden la creación de empleos, con un enfoque especial en la formalización laboral, además de fortalecer las instituciones laborales, especialmente el salario mínimo y los mecanismos de negociación colectiva de cara a la presión inflacionaria. El diálogo social desempeña un papel fundamental para ello y debe tomar en cuenta las necesidades y posibilidades tanto de los trabajadores como de los empleadores. Esto cobra aún más importancia en un entorno laboral en constante cambio, donde cerrar las brechas laborales persistentes se vuelve crucial para potenciar los beneficios de las transiciones digital, demográfica y justa, apuntó el informe.

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