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domingo, septiembre 26, 2021
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Bolivia y Perú vuelven a coincidir

Los lazos culturales, sociales, geográficos e históricos entre Bolivia y Perú, pueden tener un nuevo eslabón en la política con la asunción al poder del izquierdista Pedro Castillo, quien tuvo un contacto con el presidente de nuestro país, Luis Arce, con quien decidieron analizar proyectos energéticos, impulsar el comercio, intercambio de experiencias, fortalecer las relaciones; reponer los gabinetes binacionales e impulsar una agenda que incluye la integración carretera, aprovechamiento del puerto de Ilo, el tren bioceánico y la industrialización del litio, entre otros temas que relacionan a ambos países.

Tanto los medios de comunicación de Perú como de Bolivia, así como analistas internacionales, perfilaron el futuro regional bajo ópticas que perciben un ahondamiento de la conflictiva situación político social que ha afectado a la región en las últimas décadas. No han pasado inadvertidas las expresiones del flamante presidente peruano de buscar cambiar la constitución política, como lo hicieron a su turno, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otros países, impulsados por una corriente que aparentemente tiene un mismo origen, y derivaciones políticas semejantes. Aunque el nuevo presidente afirmó que no era comunista, su posición radical en muchos aspectos hizo que varios políticos peruanos entre ellos la candidata presidencial Fujimori y otros como el escritor Mario Vargas Llosa, consideren que Castillo empujará a Perú hacia el comunismo, y este país podría correr la misma suerte que Cuba y Venezuela.

Perú ha vivido en los últimos años en una gran inestabilidad política, al extremo que tuvo cuatro presidentes en los últimos tres años. En la actual Constitución peruana la Presidencia de la República tiene un marcado límite de acción frente al poder del Congreso que representa la voluntad ciudadana. La fiscalización que ejerce el parlamento ha sido elogiada por defender el debido proceso, la democracia y haber castigado los excesos y la corrupción. Pero muchos deploran que su rigidez se convirtió en un factor de inestabilidad política.

Castillo se enfrentará ahora a un poder Legislativo fragmentado, en el que su partido, Perú Libre, solo contará con 37 de los 130 votos para adoptar decisiones. Ese parlamento refleja la posición de los peruanos que con su voto llevaron a sus representantes al poder legislativo. Varios de los partidos representados en este Congreso, empezando por la Fuerza Popular de Keiko Fujimori, han anunciado una oposición frontal. Castillo en su discurso al Congreso trató de ahuyentar fantasmas y dijo que se respetará la propiedad privada y que habrá «orden y predictibilidad» en el manejo de la economía. Después de dar un mensaje en contra de la colonia española y sus derivaciones, lanzó su propuesta para la convocatoria a una asamblea constituyente, que no está contemplada en la legislación peruana.

Admitió que es cierto que la Constitución de 1993 no contempla esta alternativa, pero además, tampoco existe la atribución del presidente para convocar a un referéndum. La norma solo menciona la posibilidad de una reforma constitucional parcial o total por parte del Congreso. Castillo argumentó que el poder constituyente emana del pueblo y no de las autoridades, y dijo que la población no puede estar encadenada a la actual Constitución. «Es por ello que anuncio que presentaremos ante el Congreso, respetando escrupulosamente el procedimiento de reforma constitucional previsto en el artículo 206 de la Constitución vigente, un proyecto de ley para reformarla, que, tras ser analizado y debatido por el Parlamento, esperamos que pueda ser aprobado y luego sometido a ratificación en referéndum», indicó. Su propuesta, precisó, respetará el marco jurídico vigente.

Los periódicos peruanos analizaron la propuesta y ya se encendió un debate sobre sus alcances, especulando sobre los posibles mecanismos para reformar la Constitución peruana. Se requiere al menos 87 votos a favor en dos asambleas plenarias de legislaturas distintas o 67 votos en una asamblea, cuyo resultado debe ser ratificado mediante un referéndum. Lo concreto es que hay un cambio en Perú cuyo destino está por diseñarse. La realidad que vivirá el pueblo peruano a partir de este momento seguramente tendrá un proceso en el que las diferentes fuerzas con representación en el Congreso buscaran afinidades para asumir posiciones, manejando con pinzas los proyectos, con el antecedente de que cualquier desviación podría inducir al camino que siguieron los cuatro últimos mandatarios de este país hermano.

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