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lunes, julio 22, 2024
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Cambio climático y contaminación

Las evidencias sobre el cambio climático se muestran cada vez con mayor nitidez, y sus consecuencias obligan a medidas urgentes no sólo para adoptar previsiones hacia el futuro, sino para resolver problemas del presente. La crisis del agua que sufrió la ciudad de La Paz el año 2016, parece haberse olvidado, pero ahora debería ayudar a la memoria la actual sequía que obliga a ver como las represas que contienen el agua potable para la sede de gobierno y la ciudad de El Alto se ven mermadas. Como ese dato, hay varios otros que se conocieron en los últimos días, como por ejemplo, la nueva imagen del lago Titicaca que expone sus orillas fangosas por el bajo nivel de las aguas que, en muchos lugares se quedaron muy lejos de los atracaderos. La situación del «lago sagrado» es realmente preocupante. El aire que respiramos en las principales ciudades está enrarecido por la contaminación atmosférica ocasionada por la industria y el transporte, así como por las quemas e incendios forestales.

Las cordilleras han perdido las nieves eternas, y quedaron desvestidas de su manto níveo milenario. Hoy muestran su desnuda faz interna, aunque la última nevada ha permitido ver el brillo temporal en la cima de las cordilleras, como vestigios del pasado, especialmente, resulta reconfortante la blanca cumbre que muestra el Illimani, atacado ahora no solo por el cambio climático, sino también por la minería.

La Paz es uno de los departamentos más afectados por el fenómeno de la sequía en el país, seguido por Cochabamba y Santa Cruz. El Gobierno informo que destinó más de Bs 61 millones en ayuda humanitaria para apoyar a 248.962 familias afectadas en todo el territorio, según el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, quien dijo que la sequía afectó a 279 municipios distribuidos en siete departamentos: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Chuquisaca, Potosí y Tarija. En el departamento de La Paz un total de 80 municipios fueron golpeados por el fenómeno natural.

El secretario municipal de Agua, Saneamiento, Gestión Ambiental y Riesgos del municipio de El Alto, Gabriel Pari, informó que están bajos los niveles de agua de las represas Tuni Condoriri y Milluni. Dijo que el embalse en Tuni Condoriri, está con 53 por ciento de su capacidad y Milluni está 34% por lo que sugirió adoptar medidas urgentes.

En Santa Cruz, el Sistema de Alerta Temprana para Incendios de la Gobernación, declaró alerta naranja debido al registro de incendios forestales y focos de calor. Se registraron más de cien emergencias tanto en la ciudad como en el área rural. Recordemos que en los últimos años, Santa Cruz resultó el departamento más damnificado por los siniestros que depredaron extensas zonas boscosas.

La calidad del aire es deficiente en las ciudades de Cochabamba, Quillacollo, Tarija, Oruro y El Alto, según el Reporte Nacional de Calidad del Aire de Bolivia, informó el viceministro de Medio de Ambiente, Magin Herrera. Para evaluar y definir propuestas que permitan mejorar la calidad de aire, se desarrollará desde este lunes el II Encuentro Nacional de la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire – Red MoniCA, en la ciudad de La Paz. Una información de ABI señala que la baja calidad del aire se debe a una alta polución, alta suspensión de partículas, ventarrones, humaredas de los incendios y la emisión de gases de las industrias, del parque automotor e incluso las khoas tradicionales. Las humaredas son comunes entre mayo y noviembre, por los focos de calor debido a los incendios forestales.

El otro gran problema es la contaminación industrial y de los automotores que se incrementaron en el país casi en forma progresiva. Las más grandes industrias tanto del Estado como del sector privado utilizan como carburantes gas y diésel. La minería, además de carburantes, usa explosivos, los desechos llegan a los ríos y para la refinación se utilizan productos químicos. La minería del oro es la más depredadora, y emplea mercurio y otros productos tóxicos en la explotación aurífera. El transporte contamina el aire de las ciudades. A fines del siglo pasado se hablaba de 450 mil vehículos en escala nacional. Para el año 2000 ya llegaba a 600 mil. El año 2010, según el INE, había 961 mil motorizados. Según el reporte de 2022, con base en los datos del Registro Único para la Administración Tributaria Municipal (RUAT), el parque automotor de Bolivia alcanzó a 2.493.753 vehículos. Esa cifra no contempla a los vehículos indocumentados, cuyas cifras también parecen ser siderales. Todos estos datos son alarmantes, pero no existe una reacción coherente sobre la magnitud de los riesgos que se ciernen sobre la población y el país en general, si se mantiene la inercia, la despreocupación y la irresponsabilidad sobre un tema tan delicado como el aire que respiramos.

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