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viernes, julio 19, 2024
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Día Internacional para la Tolerancia

La polarización, la inseguridad jurídica, el abuso de poder y la utilización de la justicia como instrumento político, son factores que promueven la intolerancia en nuestro país, y que hacen ver como enemigos a los que piensan diferente, inclusive dentro de una misma agrupación política, así como en diferentes organizaciones sociales, regionales y hasta culturales. Son también causa para las permanentes transgresiones a los derechos y prerrogativas de los ciudadanos, establecidos en la Constitución, y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La permanente confrontación que existe tiene que dar paso a mecanismos de comprensión y diálogo. Uno de los caminos más efectivos es la tolerancia, que significa respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aun cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Es necesario que en Bolivia seamos más tolerantes, no con las transgresiones a las normas, sino, hacia la manera de pensar. Es imprescindible la aceptación y el aprecio al pluralismo cultural, a las diferentes formas de expresión, a los derechos humanos de los demás y a la diversidad del aspecto, situación, comportamiento y valores de todas las personas.

Hoy, 16 de noviembre se recuerda el Día Internacional para la Tolerancia, que es una efeméride instaurada por la UNESCO en 1995, para conmemorar la Declaración de Principios sobre la Tolerancia. La Organización de Naciones Unidas se ha comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. Este imperativo está en la base de la Carta de las Naciones Unidas, y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y es más importante que nunca en una era en la que el extremismo y el radicalismo violentos van en aumento y los conflictos se caracterizan por un menosprecio fundamental de la vida humana.

La ONU invitó a los Estados Miembros de la Organización a celebrar este día con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general, destacando que uno de los propósitos de las Naciones Unidas, expresados en su Carta fundacional, es lograr la cooperación internacional en la solución de problemas de carácter económico, social, cultural o humanitario y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinciones por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y teniendo presentes la Declaración Universal de Derechos Humanos,

Asimismo, la UNESCO adoptó la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, que afirma, entre otras cosas, que la tolerancia reconoce los derechos humanos universales, las libertades fundamentales de los demás y la diversidad de los pueblos. La Declaración describe la tolerancia no sólo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los estados. Sitúa a la tolerancia en el marco del derecho internacional sobre derechos humanos, elaborados en los últimos cincuenta años y pide a los estados que legislen para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad.

La injusticia, la violencia, la discriminación y la marginalización son formas comunes de intolerancia. La educación es un elemento clave para luchar contra estas formas de exclusión y ayudar a los jóvenes a desarrollar una actitud independiente y un comportamiento ético. La diversidad de religiones, culturas, lenguas y etnias no debe ser motivo de conflicto sino una riqueza valorada por todos. La ONU ha exhortado a los Estados a luchar contra la intolerancia, mediante la aplicación de leyes sobre derechos humanos, prohibir los crímenes y las discriminaciones contra las minorías y garantizar un acceso igualitario a los tribunales de justicia.

Señala que la intolerancia nace a menudo de la ignorancia, del miedo a lo desconocido y de un sentido exagerado del valor de lo propio. Por eso, es necesario educar sobre el tema y enseñar la tolerancia y los derechos humanos a los niños. La ONU sostiene que la intolerancia requiere acceder a la información libre. La intolerancia es más peligrosa cuando se usa con fines políticos o territoriales. Se usan argumentos falaces, se manipulan los hechos y las estadísticas y se miente a la opinión pública. La mejor manera de combatir esta desviación es promover leyes que protejan el derecho a la información y la libertad de prensa. Luchar contra la intolerancia requiere una toma de conciencia individual: La intolerancia en la sociedad es la suma de las intolerancias individuales. Por eso, debemos examinar nuestro papel en el círculo vicioso que lleva a la desconfianza y violencia en la sociedad. Finalmente, plantea luchar contra la intolerancia mediante soluciones locales. Afirma que los problemas que nos afectan son cada vez más globales pero las soluciones pueden ser locales, casi individuales. Todos formamos parte de la solución.

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