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martes, septiembre 28, 2021
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Elecciones nacionales y punto aparte

Dr. DAEN. CMES. José Wenceslao Jáuregui

Las próximas elecciones nacionales en Bolivia, convocadas para el 3 de mayo 2020, serán transcendentales, deberá primar principios de Unidad y Libertad dentro de la Diversidad, respetando valores éticos, morales y acatamiento a la Constitución Política del Estado Plurinacional, a las Leyes y normas jurídicas, para que surja, de los resultados del voto, un gobierno integrado con hombres y mujeres patriotas que tengan principios de servicio a la República Boliviana por sobre los intereses particulares o de grupo circunstanciales, porque así manda la realidad y la encrucijada de la que estamos saliendo de un gobierno dictatorial que procuró la división entre bolivianos.

Un Gobierno que se sostenía por la corrupción, el narcotráfico tolerado y de favoritismo como a las hermanas Terán, un gobernante que procuró que todas las funciones jerárquicas sean interinas, violando el Art. 172 numeral 1), 2), 5), 12), 15), 16) y otros de la NPCE. Un gobierno que supeditó los 4 Órganos del Estado a su voluntad, servicio e intereses económico personales.

El pueblo boliviano, con la recuperación de la democracia el 10-10-2019 demostró tener cultura democrática y con su unidad volverá a recuperar la democracia después del escandaloso fraude realizado, ordenado y consumado, en forma descarada, por el exgobierno hoy en el exilio voluntario, comprobado por la Organización de Estados Americanos (OEA) con técnicos de primer nivel en cuestión de auditorías electorales en diferentes países.

Por lo cual, es necesario que el pueblo mantenga voluntad y firmeza para votar, como la que tuvimos al votar el 20 de octubre de 2019 y que lamentablemente resultó fraudulento por el delictivo proceder del dictador y ejecutado por sus serviles del TSE, María Eugenia Choque, Antonio Costas Sitic y su banda de conculcadores de la voluntad soberana del pueblo.

El momento histórico no está para experimentos ni divisiones que podría significar grave daño a la República, solo por la ambición y el fanatismo de algunos que creen que ya llegamos a la orilla del río, cuando estamos cruzando aguas contaminadas, sembradas de odio y resentimiento digitadas por el exdictador en contra de los bolivianos.

El pueblo tiene sanos sentimientos, quiere vivir en paz y democracia, sin ninguna reserva de clase por ser hijos de una sola Patria digna, con toda su diversidad y riqueza cultural. En la República de Bolivia, el racismo ha sido superado con la Revolución Nacional de 1952.

En ese entonces fueron designados como ministros, presidentes de instituciones, entidades, estatales, en el poder Legislativo y en otros poderes, personas de origen campesino e indígena, se llevó a efecto la Reforma Agraria, la Nacionalización de las Minas, el Voto Universal para hombres y mujeres.

Los gobiernos de ese entonces, no eran precisamente santos de mi devoción, pero ante los enunciados que el dictador Evo Morales pregonaba diciéndose como el primer indígena que había accedido a las instancias del Poder, recordé que el pedagogo, políglota Franz Tamayo, en plena época de los liberales, fue candidato a la Presidencia y ganó las elecciones, pero no fue posesionado por la oligarquía terrateniente.

Por ello es aleccionador que el pueblo, de manera libre, haya concurrido al referéndum del 21 de febrero del 2016. Ratificó en forma consciente la vigencia plena del Art. 168 de la NCPE, es decir que «el mandato del Presidente, Vicepresidente, es de 5 años y pueden ser reelectos por una sola vez».

El dictador Evo Morales Ayma, como denunció el magistrado Doctor en Derecho Gualberto Cusi, no debía haber postulado para el tercer periodo que era inconstitucional para él y para el exvicepresidente.

Todos los actuados del tercer periodo pueden ser tachados como nulos de pleno derecho porque atentaron contra la Constitución e incumplieron el mandato de la Ley de Leyes.

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