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sábado, marzo 2, 2024
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Elecciones y coronavirus

La política está metida en toda actividad humana, y con mayor en problemas fundamentales, que muchas veces pasan inadvertidos para los partidos y los gobiernos. Uno de ellos es la salud, tema que es manejado con mucha liviandad y demagogia por los políticos, pero que adquiere, a veces, trascendencia fundamental en determinadas coyunturas de la vida pública. Diversos estudios de organismos tanto internacionales como regionales, así como también estudios nacionales, han establecido que la democracia en América Latina, muestra que la ciudadanía tiene fuertemente cimentada la vocación democrática, que no mermó pese a las crisis que afectan en mayor o menor grado a casi todos los países de la región.

En algunos países donde los cambios permitieron una mayor participación ciudadana, la democracia tiende a fortalecerse. Inclusive, en los países donde los políticos y los gobiernos defraudaron a la ciudadanía pisoteando los principios democráticos y la legislación, se produjeron reacciones enérgicas para restablecer los procesos democráticos. Bolivia ha vivido estas experiencias y desde el debate en el seno familiar, en las calles e instituciones los ciudadanos hicieron pesar su sentimiento democrático y de respeto a legalidad, así como de sus necesidades y falencias. En esa línea, existen algunos factores esenciales. La gente quiere vivir en democracia y apoya el sistema, pero las condiciones objetivas muestran debilidades institucionales preocupantes que en Bolivia en la actualidad se intenta vencer.

Las debilidades tienen mucho que ver con la pobreza, el desempleo, la violencia, factores que siempre están como principal preocupación de los ciudadanos, pero que en la actualidad han pasado casi a segundo plano por que la principal preocupación es la salud y la seguridad. La pandemia de coronavirus no solamente ha causado pánico por su propagación vertiginosa, sino porque ha puesto en el escenario las debilidades al afrontar una emergencia sanitaria. De esta manera, el coronavirus alcanza influencia política después de haberse metido en la economía precipitando la caída de los precios de las materias primas y graves distorsiones en las bolsas de valores. Mayor influencia tiene en un país como Bolivia que en este momento vive un proceso electoral crucial para el futuro del país.

En las elecciones del 3 de mayo estará presente el virus tanto en el ambiente como en las intenciones de voto. Hoy, frente al coronavirus no hay SUS ni centros hospitales especializados, y los pocos centros médicos que operan atendiendo a miles de pacientes por causas diversas, datan de varias décadas. Asimismo, la reacción frente a la epidemia y la aplicación de los protocolos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no han pasado inadvertidos por los ciudadanos. Esta realidad debería ser una puntual llamada de atención para los políticos y líderes de nuestro país, para tomar con mayor responsabilidad los problemas, riesgos y factores múltiples que pasa la gente durante un proceso electoral. Estas situaciones que el ciudadano vive o padece, sufre o aprecia, determinarán su voto en las elecciones del 3 de mayo próximo.

Este es un momento que se requiere la unidad y la colaboración de todo el país. Solo se puede votar si tenemos el 100 % de garantías de que los bolivianos votarán sin temores y con toda seguridad, incluidos quienes estén en las mesas electorales.

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