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viernes, mayo 17, 2024
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En duda capacidad de imponer la energía limpia

La diversificación productiva, el aumento en las exportaciones, el empleo de tecnología de punta que permita la economía de escala, es decir, la capacidad alcanzar un nivel óptimo de producción para ir produciendo más a menor coste y llegar a ser competitivos, entre otras medidas, es el mecanismo idóneo para lograr un verdadero desarrollo. Las materias primas son una base importante pero de nada sirven sin una industrialización acorde a los tiempos y condiciones. Hoy el cambio climático ha obligado al mundo a tomar decisiones heroicas antes de que sea demasiado tarde y se ha decidido cambiar la matriz energética por medios menos contaminantes, y si es posible, con energía limpia. ¿Bolivia tiene ya un programa dirigido a este objetivo?… Lamentablemente no.

Es verdad que el Gobierno ha perfilado proyectos, como el incremento de la generación de electricidad. Hoy el país está en condiciones de exportar algo en esa línea. Asimismo, desde hace más de 15 años se intenta hacer realidad la producción de litio al contar con uno de los yacimientos más grandes del mundo. Lamentablemente se sigue dando vueltas sobre el tema. Se han firmado contratos con varias firmas, especialmente chinas y rusas para instalar plantas con tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL) en los salares de Pastos Grandes y Uyuni. Se espera que el próximo año ya se den resultados. Simultáneamente, el gobierno continúa con la esperanza de seguir produciendo hidrocarburos, pese a las recomendaciones y compromisos internacionales asumidos en el marco de Naciones Unidas. Hace pocos días, el gerente de Planificación, Danny Roca, en conferencia de prensa, recordó que la inversión de YPFB para este año llegará a $us 277 millones, de los que el 53%, $us 159 millones, financiarán 22 proyectos de explotación con el fin de «dar la vuelta a la curva de producción», que está en declive desde hace unos años.

La Conferencia de Naciones Unidas COP28, realizada en Dubai, a finales del pasado año, aprobó una hoja de ruta para la «transición hacia el abandono de los combustibles fósiles», algo inédito en una conferencia de la ONU sobre el clima, pero el acuerdo se quedó corto en lo que respecta a la exigida retirada progresiva del petróleo, el carbón y el gas. Se trata de un compromiso que asumen los Estados, entre los que se encuentra Bolivia, para ingresar al cambio de matriz energética.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, subrayó que la era de los combustibles fósiles debe terminar con justicia y equidad. «A aquellos que se opusieron a una referencia clara a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles en el texto de la COP28 quiero decirles que la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es inevitable, les guste o no. Esperemos que no llegue demasiado tarde», puntualizó. En su declaración, Guterres afirmó que limitar el calentamiento global a 1,5°C, uno de los objetivos clave establecidos en el histórico Acuerdo de París de 2015, «será imposible sin la eliminación progresiva de todos los combustibles fósiles», como lo reconoce una coalición de países cada vez más amplia y diversa.

Los mediadores de la COP28 lograron compromisos para triplicar la capacidad de las energías renovables y duplicar la eficiencia energética para 2030, y avanzaron en cuanto a la adaptación y el financiamiento, incluida la puesta en marcha del Fondo de Pérdidas y Daños. Sin embargo, el Secretario General consideró que los compromisos financieros son muy limitados y hace falta mucho más para hacer llegar la justicia climática para quienes se encuentran en primera línea de la crisis.

Pero ahora la realidad pone mala cara a todos estos proyectos. La revista Forbes Staff, dice que la Organización de Países Exportadores de Petróleo anunció que mantiene para los años 2024 y 2025 sus estimaciones de crecimiento para la demanda petrolera global, el 2.2% y el 1.8% respectivamente, pese a las persistentes incertidumbres geopolíticas. Para este año, los analistas de (OPEP) prevén una demanda mundial de 102.1 millones de barriles diarios (mbd), mientras que para el año que viene calculan que será ya cerca de 104.4 mbd. «Sin embargo, esta previsión está sujeta a muchas incertidumbres, incluida la evolución económica mundial», señala el informe mensual de enero de la OPEP, emitido en Viena. En cuanto al crecimiento de la economía global, el motor de cualquier subida del consumo petrolero, los analistas de la OPEP mantienen una tasa del 2.6% para este año y del 2.8% para 2025. «Esta trayectoria coincide con las expectativas de que la inflación general siga disminuyendo a lo largo de 2024 y en 2025, sobre todo en las principales economías», explica el informe. En estas condiciones se hace mucho más difícil cumplir los objetivos de desarrollo sostenible, y lo peor, abonar la siembra de males para el planeta y para la humanidad. Está en duda la capacidad global para hacer realidad la aplicación de la energía limpia.

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