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domingo, diciembre 4, 2022
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Entre control de precios y subvenciones

Mientras el gobierno afirma que hay estabilidad económica, los precios de muchos productos básicos se elevan, el poder adquisitivo disminuye, y los organismos internacionales prevén duros momentos para la economía global. La Organización Mundial del Comercio señala que los responsables políticos se enfrentan a «opciones poco envidiables» al tratar de encontrar el equilibrio entre la lucha contra la inflación, el mantenimiento del pleno empleo y el avance de la transición a la energía limpia. Advierte sobre el riesgo de que se agraven las presiones inflacionarias. Sin embargo, las autoridades nacionales consideran que hay estabilidad de precios, y que se están adoptando las medidas necesarias para evitar que la situación salga de control.

Según el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, hay artículos que estacionalmente o por problemas climáticos tienden a subir y otros que bajan como la zanahoria o el tomate. «En promedio, la canasta está estable, en equilibrio. Nosotros vemos que en promedio hay estabilidad de precios», afirmó el ministro. También predijo que el precio de la papa, que se ha elevado considerablemente, bajará en dos o tres semanas. A su vez, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Remmy Gonzáles, también es optimista sobre el control de precios. Prometió la importación directa y la subvención del 70% en el precio del fosfato de amonio, para que los productores de papa y otros puedan disminuir sus costos, y baje el precio final de los productos. Se explicó que el incremento del precio de la papa se debe al aumento del costo internacional del fosfato de amonio, un fertilizante usado por los agricultores nacionales, que elevó su precio de 250 y 280 a 700 bolivianos como consecuencia de los efectos de la guerra en Ucrania.

Este fin de semana los precisos de muchos productos se elevaron, especialmente de la papa que de Bs. 35 y 40 llego a 70 y 75 bolivianos la arroba. La carne también subió y sus productos industrializados, así como productos derivados de la harina, como fideos, galletas y masitas. Evidentemente, hay productos que mantienen sus precios como el pan de batalla, la gasolina, el diésel y el gas que están subvencionados y ayudan a amortiguar el impacto de la inflación, pero muchos otros productos importados se elevaron considerablemente, dejando al gobierno asumir el control de precios, mantener las subvenciones y que subsidie otras actividades.

Pese a esa realidad, el gobierno continúa manejando un Índice de Precios al Consumidor (IPC) irreal que registró una variación de apenas 0,14 % entre agosto y septiembre de este año. Inclusive la variación en alza acumulada en 2022 señala un incremento de 1,89 %. Uno de los productos básicos de la canasta familiar es la carne de res. En Santa Cruz -donde tradicionalmente la carne tiene un precio menor que en otros departamentos- hubo un cambio luego de la decisión de la Confederación Nacional de Trabajadores en Carne de Bolivia (Contracabol), de incrementar el precio del kilo de la carne de res. Dirigentes de esa organización afirmaron que el incremento se dará gradualmente en todos los mercados del país. Las autoridades apelaron a distribuir carne eliminando a los intermediarios, pero ¿por cuánto tiempo podrán mantener esa medida? La carne de cerdo también se elevó. Según la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), al 5 de septiembre, el kilo estaba en Bs.17, sin embargo, comercializadores de los mercados consultados indicaron que en los últimos días el kilo gancho subió a Bs.19.

Esperemos que las medidas de previsión que adopta el gobierno sean efectivas y se capee el mal pronóstico, porque varios organismos internacionales vaticinan grandes riesgos, entre ellos la Organización Mundial del Comercio (OMC), advierte que el crecimiento del comercio mundial perderá impulso en el segundo semestre de este año y seguirá siendo escaso en 2023, ya que múltiples perturbaciones pesan sobre la economía mundial. Se estima que el volumen del comercio mundial de mercancías crecerá un 3,5% en 2022, es decir, algo más que el 3,0% previsto en abril. Sin embargo, el volumen se ralentizará hasta el 1% el próximo año, lo que supone un fuerte descenso respecto al 3,4% estimado anteriormente.

Se prevé que la demanda de importaciones se debilite al ralentizarse el crecimiento en las principales economías por diferentes motivos. Según la OMC, los países en vías de desarrollo podrían enfrentarse a la inseguridad alimentaria y a las dificultades de endeudamiento a medida que aumenten las facturas de importación de combustibles, alimentos y fertilizantes: otro impacto de la guerra en Ucrania. El informe señala que, en general, los precios de la energía se dispararon un 78% interanual en agosto. Los precios de los alimentos aumentaron un 11%, los de los cereales un 15% y los de los fertilizantes un 60%. Además, muchas divisas han caído frente al dólar en los últimos meses, otro factor que encarece los alimentos y el combustible.

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