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miércoles, mayo 22, 2024
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Escasez de combustibles, síntoma de algo más grave

La escasez de diésel y gasolina continúa pese a los anuncios del gobierno de que se está aprovisionando con normalidad. Según las autoridades hay especulación y no se justifican las filas en los surtidores, pero los hechos son los que se imponen. No hay suficientes carburantes como para satisfacer la demanda. Lamentablemente, el problema principal parece no ser la insuficiencia de combustibles, sino, las razones por las que se produce esta situación, que tienen relación con una serie de factores concatenados, entre ellos, la deficiente provisión de combustibles, la baja en la producción interna, el alto costo de las subvenciones y la falta de efectivo para las importaciones, que a su vez derivan de la política actual que desalienta las inversiones, a lo que se suma la inseguridad jurídica.

De hecho, la actual administración mantiene el modelo estatista que ha llevado al país a reducir la exploración de nuevos yacimientos de hidrocarburos, y ahora, hasta se corre el riesgo de tener inclusive que importar gas natural en un futuro no muy lejano, de no adoptarse medidas urgentes. En esa línea, se anunció que YPFB efectuará una inversión para este año de $us 277 millones, de los que el 53%, $us 159 millones, financiarán 22 proyectos de explotación con el fin de «dar la vuelta a la curva de producción», que está en declive desde hace unos años. Parece una suma insuficiente si se quiere realmente aumentar la producción, lo que implica encontrar nuevos campos de hidrocarburos, objetivo que requiere de grandes inversiones. Las inversiones estatales son muy pobres y su administración ineficiente. La realidad demuestra que, aun teniendo plantas para producir carburantes, se prefiere comprar gasolina y diésel del exterior

Según el analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, la producción de gas y petróleo cayó en los últimos años de una manera preocupante. De producir 60 millones de metros cúbicos al día (MMmcd) y 60 mil barriles en 2014, se llegó a 2023 produciendo casi a la mitad, lo que provoca la necesidad de importación de combustibles. Velásquez alertó que, de no revertir la caída de la producción de los hidrocarburos, se llegará a una situación insostenible en las importaciones de energéticos.

Algunos medios de comunicación publicaron el 31 de diciembre del año pasado, declaraciones del presidente ejecutivo de la estatal petrolera, Armin Dorgathen Tapia, quien anunciaba que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos procederá próximamente a la importación de 182.500 barriles (Bbl) de petróleo crudo, para ser procesados en las refinerías a fin de obtener gasolina y diésel que será comercializada en el mercado interno, en la perspectiva de reducir la subvención de los combustibles. De acuerdo con Dorgathen, la compra de crudo permitirá ahorrar al año aproximadamente 156 millones de dólares, por concepto de subvención a los carburantes si se usa la totalidad del ducto y evitar la fuga de divisas por 720 millones, según una nota de prensa de la estatal petrolera.

A propósito de ese Anuncio, y especialmente de los bloqueos, el ex superintendente de hidrocarburos de Bolivia, Hugo de la Fuente en declaraciones a medios de prensa dijo que el pais tiene capacidad ociosa de 60 mil barriles de crudo, lo que significa que las refinerías trabajan en un 50% de su capacidad, y no puede aprovechar la inversión realizada en 2015, que superan los 700 millones de dólares. De la Fuente se refirió a las declaraciones de las autoridades del sector de hidrocarburos, que indican que los bloqueos retienen a las cisternas. En su criterio, los problemas de baja producción de gas natural han provocado una caída en la oferta de crudo, y por lo tanto, las refinerías operan en un 50% de su capacidad y redujeron su oferta de combustibles al mercado interno.

Nuestro país está pasando por una situación muy complicada debido a las imprevisiones de los últimos 18 años, además de que las perspectivas en relación al gas y el petróleo son diferentes, con la necesidad de cambiar de sistema y adoptar la energía limpia. Hoy el cambio climático ha obligado al mundo a tomar decisiones heroicas antes de que sea demasiado tarde y se ha decidido cambiar la matriz energética por medios menos contaminantes, y si es posible, con energía limpia.

El Gobierno ha perfilado algunos proyectos, como el incremento de la generación de electricidad. Hoy el país está en condiciones de exportar algo en esa línea. Asimismo, desde hace más de 15 años se intenta hacer realidad la producción de litio al contar con uno de los yacimientos más grandes del mundo. Lamentablemente se sigue dando vueltas sobre el tema. Se han firmado contratos con varias firmas, especialmente chinas y rusas para instalar plantas con tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL) en los salares de Pastos Grandes y Uyuni. Se espera que el próximo año ya se den resultados. Simultáneamente, el gobierno continúa con la esperanza de seguir produciendo hidrocarburos, pese a las recomendaciones y compromisos internacionales asumidos en el marco de Naciones Unidas.

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