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miércoles, julio 28, 2021
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Gestación de alternativas opositoras

Dr. DAEN. Ronald Torres Armas

El pacto entre CC y Creemos (en el Parlamento) da a entender que los personalismos de la oposición terminarán entendiendo el mensaje de las urnas y que, por fin, decodificaron las derrotas consecutivas.

Desde una perspectiva estratégica, es hora de vislumbrar el deseo de unidad que existe en la otra mitad electoral del país. La pregunta clave aquí es: ¿Quién puede unificar criterios de la oposición política? La oposición requiere de una inyección de autoestima para salir de la asfixia, necesita un ideario reivindicatorio del espacio ideológico político de centro derecha y centro izquierda, moderado y sensato, que haga frente al rupturismo y la confrontación. Se requiere en concreto, recuperar el poder de contralor de las acciones del gobierno e impedir más despotismos, como única forma de recuperar la democracia.

No será fácil, la existencia actual de mayoría parlamentaria a favor del MAS es conflictiva, porque sin deliberación, debate, control ni fiscalización de los poderes públicos no hay legislatura.

La supresión de los 2/3 destroza las mayorías cualificadas permitiendo y admitiendo el descontrol del gobierno. Esta mayoría ya ha generado decisiones que reflejan omnipotencia y un ámbito de convalidación de criterios unilaterales. Cuando las decisiones dependen unas veces del entorno palaciego y en otros de mayorías parlamentarias, es fácil el abuso de poder para ahogar las garantías constitucionales, las libertades públicas y la manipulación de la opinión pública.

Sin estrategias político electorales de pactos y de liderazgos que conlleven acciones integradas y coordinadas, la oposición no podrá aprovechar el «hueco» dentro del sistema de representación política en los ámbitos departamentales y locales. Por hoy, hablar de «oposición» es un despropósito. Si no logran articular proyectos y programas en común perderán tiempo, dinero y energías a pesar de los entusiasmos, pues en política electoral muchos quieren, pero pocos, muy pocos, llegan. Sin alternativas unificadas, la oposición no compite, ni competirá. Precisamente por este motivo, la oposición debe aglutinarse para enfrentar la inercia de quienes tienen propósito de desmontar el Estado de Derecho y la democracia.

El primer desafío es el de lograr acuerdos basados en programas electorales comunes, no ideológicos, que reflejen lo que quiere la otra «mitad» de los departamentos y de los municipios ¿Quiénes son los llamados a buscar acuerdos programáticos? Aquellos desprovistos de personalismos. Quienes encaren este desafío, deben desvirtuar toda pretensión hegemónica y aparecer ante la población como reales alternativas políticas, responsables y sensatas.

La ciudadanía merece alternativas. Hoy solo sirve la coherencia y la apertura para ser trascendentes. La oposición debe cambiar sus metodologías de actuación política.

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