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domingo, julio 25, 2021
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Guerra al coronavirus, no contra la gente

Científicos, médicos, organismos internacionales, la Iglesia Católica, y probablemente cada uno de los habitantes de este planeta han reflexionado en algún momento sobre la secuela de la pandemia de coronavirus, coincidiendo en que, desde su aparición a la fecha, mucho ha pasado pero aún seguimos viviendo los efectos del coronavirus. Se ha avanzado en la lucha contra la enfermedad y las vacunas parecen ofrecer algo de esperanza, pero la amenaza de la tercera ola se cierne sobre la humanidad, ante la impavidez de los políticos que, lejos de contribuir a las medidas de contención, abrieron los negocios y centros públicos.

Bolivia vive momentos muy complicados por la confluencia de varios factores en los que la irresponsabilidad toma la delantera. La preocupación de los médicos y especialistas es ignorada y el riesgo se acrecienta, bajo una tolerancia cómplice que deja abierta la posibilidad de mayores contagios. Según los informes oficiales se ha registrado una diminución de casos, pero la información con que se cuenta no es muy confiable. Con gran despliegue publicitario el gobierno anuncio la compra de millones de dosis de vacunas, pero llegan a cuenta gotas, y hasta ahora no se ha concluido la vacunación al personal de salud ni se ha comenzado a vacunar a las personas de la tercera edad y a los enfermos.

Pese a ello se han liberado gran parte de las actividades confiando en la desescalada y la promesa de las vacunas. Pero la realidad es más complicada de lo que se publicita. La llegada de las vacunas prometidas se demora y puede complicarse más. La politiquería se ha metido en el problema agravándolo con sus actos demagógicos, de cálculo y manipulación. Pareciera evidente lo que dijeron el Papa y la OMS, por separado, y con diferente significado, que es necesario comprender que estamos en guerra contra la pandemia y no contra la gente.

La Organización Mundial de la Salud, se quejó por los múltiples problemas que se están presentando. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que «los acuerdos bilaterales, las prohibiciones de exportación, los nacionalismos y la diplomacia de las vacunas han provocado distorsiones en el mercado, con grandes desigualdades en la oferta y la demanda». Explicó que «el aumento de la demanda de vacunas ha provocado retrasos en la obtención de decenas de millones de dosis con las que contaba COVAX», que es el sistema de la organización para dotar de vacunas gratuitas.

La OMS considera que lograr que todos los países estén vacunando antes de los 100 días del año es un problema con solución. Se necesitan 10 millones de dosis de inmediato como una medida provisional urgente para que los 20 países que hasta ahora no accedieron a las vacunas puedan comenzar a la inmunización a sus trabajadores de la salud y a las personas mayores en las próximas dos semanas. «Diez millones de dosis no es mucho y no es suficiente, pero es un comienzo», indicó el responsable de la OMS.

Pero el problema de fondo es que se van a necesitar cientos de millones de dosis más en los próximos meses, por lo que Tedros pidió «a los países con dosis de vacunas que están en la Lista de uso de emergencia de la Organización Mundial de la Salud que donen tantas dosis como puedan para ayudar a alcanzar ese objetivo». También se dirigió a los fabricantes de vacunas para que ayuden a garantizar que los países puedan donar rápidamente esas dosis.

«Hay muchos países que pueden permitirse donar dosis sin alterar sus propios planes de vacunación», aseguró Tedros, quien reconoció no obstante que compartir dosis es una decisión política difícil y los gobiernos necesitan el apoyo de su gente. «Me alientan las encuestas en países de ingresos altos que muestran un apoyo generalizado a la equidad de las vacunas». Hay otra esperanza pero que requiere de tiempo, que es lo que preocupa. Hay cuatro vacunas más en diferentes etapas en el proceso de evaluación para la Lista de uso de emergencia de la Organización Mundial de la Salud, según su Director, que expresó su esperanza de aprobar al menos una de ellas para fines de abril.

La brecha entre la cantidad de vacunas contra el COVID-19 administradas en los países ricos y las administradas a través del mecanismo COVAX, diseñado para una distribución equitativa de esas vacunas en los países de medianos y bajos ingresos, «aumenta a diario y se vuelve más grotesca cada día», ha asegurado el director de la OMS en la última rueda de prensa bisemanal sobre el estado de la pandemia de COVID-19 en el mundo.

El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus recordó que ya en enero había advertido que el mundo estaba «al borde de un catastrófico fracaso moral a menos que se tomaran medidas urgentes para garantizar una distribución equitativa de las vacunas»… «Tenemos los medios para evitar este fracaso, pero es sorprendente lo poco que se ha hecho para evitarlo», señaló antes de indicar que muchos países ricos «ahora están vacunando a personas más jóvenes y sanas con bajo riesgo frente a la enfermedad y a costa de la vida de los trabajadores de la salud, las personas mayores y otros grupos de riesgo en otros países».

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