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miércoles, noviembre 29, 2023
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La defensa del Silala

Las controversias con Chile tienen denominadores comunes, entre ellos el empleo de medias verdades en argumentos de los gobernantes de ese país. En la réplica que Chile presentó ante la Corte de La Haya, respondiendo a la contrademanda boliviana sobre el uso de las aguas del Silala, volvió a presentar razonamientos discutibles, como que la ley de la gravedad hace que las aguas del manantial en conflicto fluyan hacia territorio chileno. En parte es verdad, pero ello no ocurriría en los caudales actuales de no mediar las canalizaciones artificiales que están a la vista de todo el que quiera ver la realidad.

Chile argumentó en La Haya que el Silala es «un río internacional que fluye naturalmente» desde territorio boliviano a territorio chileno. «Fluye porque hay una pendiente considerable», aseguró en Santiago el canciller chileno, Roberto Ampuero, tras la presentación de su réplica en la que exige que se defina que el Silala es internacional con derecho a uso compartido de sus aguas.

Recordemos que Bolivia presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya la contra memoria en el juicio planteado por Chile, reclamando supuestos derechos sobre las aguas del Silala. Simultáneamente se interpuso una contrademanda dirigida a que la CIJ juzgue y declare que Bolivia tiene soberanía plena sobre los canales artificiales y los mecanismos de drenaje construidos en el Silala. El documento está fundamentado por estudios geológicos, científicos y jurídicos.

Los reclamos de Bolivia por el uso abusivo de Chile por las aguas del Silala, y el desvío unilateral por parte de Chile de las aguas del río Lauca, tendrán una gravitación geopolítica muy sensible a corto plazo, debido a una serie de factores que tienen que ver con el valor estratégico del agua dulce. Los desafíos para un mejor aprovechamiento y gestión del agua obligan a definir estrategias de adaptación para un efectivo desarrollo sostenible.

Esta realidad hace que el agua dulce sea cada vez más valorada y Bolivia tiene la obligación de velar por sus recursos naturales y el deber de defender su patrimonio, pensando tanto en su aprovechamiento racional, como por la necesidad de ajustar su uso a las pautas y acciones para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente. Un informe de la ONU señala que las fuentes de agua dulce como lagos, ríos y humedales son esenciales para la vida humana. Estos ecosistemas, también conocidos como masas de agua continentales o ecosistemas de agua terrestres, proporcionan el agua que bebemos y la que se requiere para nuestra alimentación, la industria y la producción de energía.

Además de sus usos productivos, los cuerpos de agua dulce también son hábitats esenciales para la biodiversidad: aunque el agua dulce constituye solo 0.01% del agua del mundo, sustenta a casi 6% de todas las especies identificadas. Esto coloca a estos ecosistemas en una posición única «por su papel esencial en la sociedad y sus usos múltiples…» Lamentablemente, «están bajo una amenaza desproporcionada porque son los más afectados por el impacto de la actividad humana, el cambio climático y otros factores», dice Lis Mullin Bernhardt, experta en ecosistemas de agua dulce en ONU Medio Ambiente.

En los últimos 40 años, las poblaciones de especies de agua dulce han disminuido en 81%, más del doble que las tasas observadas en las especies terrestres y oceánicas. También se estima que desde 1900 alrededor de 70% de las masas de agua continentales han desaparecido, y que incluso en algunas regiones, como Asia, el número es aún mayor. Los humedales continentales, se están desvaneciendo a un ritmo más rápido que los costeros. El Silala es parte de un humedal que debe ser protegido.

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