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viernes, mayo 17, 2024
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La economía con el peor desempeño de las últimas tres décadas

El Banco Mundial proyecta que la economía de Bolivia crecerá solamente un 1,5% durante 2024, mientras el gobierno en el Presupuesto General del Estado para esta gestión, prevé un crecimiento económico del 3,71% y una tasa de inflación del 3,60%. Asimismo, el Banco Mundial estima que Brasil crecerá 1,5%, Chile 1,8%, Argentina 2,7%, Colombia 1,8%, Perú 2,5%, Ecuador 0,7%, Paraguay 3,8%, mientras que en Uruguay 3,2%. En su informe, el Banco Mundial estimó que el crecimiento mundial se desacelerará por tercer año consecutivo, y pasará del 2,6%, registrado el año pasado, al 2,4% en 2024, esto es, casi tres cuartos de punto porcentual por debajo del promedio de la década de 2010.

Al final del año, la economía cerrará el lustro con el peor desempeño de las últimas tres décadas, prevé el Banco Mundial, y advierte que muchos países en desarrollo llegarán a niveles «paralizantes de deuda» con un tercio de su población enfrentando problemas para alimentarse. En América Latina, el avance será de apenas 2,3% con proyecciones dispares según el país. Para el cierre de 2024, con una expansión de 2,4%, la economía mundial podría sumar los cinco años con el menor crecimiento del Producto Interno Bruto de las últimas tres décadas, anunció este martes el Banco Mundial en su informe de Perspectivas Económicas.

El estudio señala que el crecimiento de 2023 fue de 2,6% y alerta de que, si bien el riesgo de una recesión mundial ha disminuido en gran parte debido a la fortaleza de la economía de Estados Unidos, las crecientes tensiones geopolíticas podrían crear nuevos peligros a corto plazo para la economía global. Otros factores que ejercerán presión en la economía serán el comercio, cuyo crecimiento se estima para 2024 en la mitad del promedio en la década previa a la pandemia, y el elevado costo de la deuda para las economías en desarrollo.

El Banco Mundial apunta que, tras un desempeño decepcionante en 2023, los países de renta baja crecerán un 5,5 %, menos de lo esperado y que a fines de 2024, cerca del 25% de los países en desarrollo y alrededor del 40% de los países de bajos ingresos serán más pobres que antes de la pandemia de Covid-19.

El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, explicó que la debilidad del crecimiento a corto plazo hará que muchos países en desarrollo, especialmente los más pobres, lleguen a «niveles paralizantes de deuda y un acceso precario a los alimentos para casi una de cada tres personas». América Latina y el Caribe, ocupan el último escalón de las previsiones de crecimiento regional para este año con un 2,3% y un 2,5% en 2025. Tras un avance de apenas un 2,2% en 2023, la región empezaría una recuperación lenta y gradual, proyecta el informe, y detalla que aunque los efectos persistentes de la política monetaria restrictiva continuarán influyendo en el crecimiento a corto plazo, se espera que su impacto se atenúe. A medida que la inflación disminuya, los bancos centrales bajarán las tasas de interés, lo que reducirá los obstáculos al aumento de la inversión, señala Gill.

El Banco Mundial advierte de riesgos internos persistentes a largo plazo para la región en su conjunto, destacando la desaceleración de la productividad y el envejecimiento de la población. Además, lista los múltiples riesgos de carácter externo como la escalada de las tensiones geopolíticas, sobre todo en Medio Oriente, podría golpear a los mercados energéticos y provocar un alza de los precios del petróleo. Los fenómenos meteorológicos extremos, intensificados por el cambio climático, representan amenazas adicionales, en particular para los sectores sensibles al clima, como la agricultura, la energía y la pesca. Los factores externos y las tendencias mundiales también contribuyen al panorama de riesgos. Asimismo, cita la inflación persistente en las economías avanzadas, que podría mantener elevadas las tasas de interés durante un periodo prolongado, limitando las políticas monetarias y fiscales de la región. También calcula que una desaceleración más abrupta de lo esperado en la economía china tendría efectos importantes en la demanda externa, lo que afectaría las exportaciones de productos básicos de la región.

Pero no todo es malo, el Banco Mundial alienta la ejecución de medidas urgentes para enfrentar esta situación. Según el informe, para afrontar el cambio climático y alcanzar otros objetivos de desarrollo para 2030, los países en desarrollo precisan aumentar la inversión en unos 2,4 billones de dólares al año, lo que requeriría un paquete integral de políticas. En este sentido, afirma que la economía mundial necesita generar un auge sostenido de inversión y argumenta que, de acuerdo con la experiencia, las economías en desarrollo obtienen ganancias económicas inesperadas cuando aceleran el crecimiento de la inversión per cápita a un mínimo del 4 % y lo mantienen al menos seis años.

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