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viernes, diciembre 1, 2023
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Otro desencuentro en el Mercosur

Concluyó la Cumbre del Mercosur, con una declaración final que mantiene la aspiración integracionista, después de más de 30 años de intentos por avanzar, pero que siempre encuentra motivos para el desencuentro. El documento final solamente fue suscrito por los presidentes de Argentina, de Brasil y Paraguay. Los presidentes Fernández, Da Silva y Abdo Benítez coincidieron en la necesidad de concluir las postergadas negociaciones para un acuerdo comercial en grupo con la Unión Europea (UE), pero Uruguay tiene otra postura y no firmó el documento. Los mandatarios de firmantes coincidieron en el texto en «la necesidad de abrir un espacio de reflexión política sobre la modernización del bloque, incluyendo el fortalecimiento de la agenda interna para una mayor integración de sus economías, así como la estrategia de inserción internacional, sobre una base consensuada y solidaria para encarar los desafíos de un escenario mundial en transformación, afectado por alteraciones significativas en el mapa de la producción y el empleo, con efectos visibles en la reconfiguración de las cadenas globales de valor».

Pero Uruguay, que tampoco firmó el documento final de la anterior cumbre, en Montevideo, mantiene su posición de flexibilizar el estatuto fundacional del Mercosur para que cada país miembro pueda cerrar acuerdos comerciales sin necesidad de contar con el acuerdo del resto de los países del bloque. El presidente uruguayo Lacalle Pou reiteró los conceptos de «flexibilización» del bloque y amenazó con «cerrar acuerdos unilaterales», algo abiertamente resistido por sus colegas. Argumentó que el mundo sigue cambiando. Se generan nuevas necesidades y oportunidades (…). Nuestra región está cambiando y tiene una oportunidad única no solo por las materias primas, sino por la inteligencia de nuestra gente», dijo el presidente de Uruguay. Por eso, le augura a Lula «la mayor de las suertes» y le pidió que genere «un poco de optimismo en el ya abundante pesimismo sobre este acuerdo».

La agencia informativa TELAM informó que el presidente argentino Alberto Fernández, anfitrión de la Cumbre, dijo que hay que «integrarse al mundo no solo como proveedores de materias primas, sino como exportadores de productos elaborados», y añadió que él no está parado «en el lugar aislacionista» en el que algunos actores lo quieren colocar: «La presentación de nuevas demandas en materia ambiental (…) presenta una visión parcial del desarrollo sostenible, centrada en lo ambiental, con nulo registro de las tres dimensiones de la sostenibilidad», aclaró.

Lula, por su parte, se comprometió a «concluir» las negociaciones con Europa, pero pidió al resto de los mandatarios una «respuesta rápida y contundente» a la posición ambiental presentada por los europeos, que calificó de «inaceptable» porque considera que existen amenazas de sanciones en caso de no respetar los estándares de cumplimientos ambientales. «Los socios estratégicos no negocian sobre la base de la desconfianza y la amenaza de sanciones», acotó. Recordemos que en Brasil desde el anterior gobierno de Lula rigen leyes que atentan contra el medioambiente en la Amazonia, y como consecuencia la deforestación en tierras indígenas en la Amazonia brasileña provocó la emisión de 96 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) entre los años 2013 y 2021, lo que alteró en dichas áreas el papel en el denominado «secuestro de carbono» que ejerce la selva. De ese total, el 59 % se emitió durante los últimos tres años analizados (2019-2021), cuando se registró una intensificación de la devastación. Estos datos constituyen el resultado de una investigación encabezada por científicos brasileños y se publicaron en la revista Scientific Reports.

En otro tema, que es motivo de permanente preocupación especialmente de Argentina, que no puede solventar su deuda externa debido a la crisis económica, Lula se sumó a la idea de la «adopción de una moneda común para realizar operaciones de compensación» entre países miembros, que según su esperanza, «contribuirá a reducir costos y facilitará aún más la convergencia». TELAM reportó que el presidente de Bolivia, Luis Arce, dijo que «la región se ve gravemente afectada por las restricciones y regulaciones impuestas por el sistema financiero estadounidense, que limita las opciones de financiamiento y posibilidades de acceso a los mercados internacionales, por lo que resulta necesario reducir la dependencia al dólar estadounidense y diversificar nuestras relaciones económicas y comerciales». Arce consideró importante «buscar alianzas estratégicas con otros actores internacionales como China, que ofrecen alternativas al dólar en el comercio y en las inversiones», así como «trabajar de manera conjunta para fortalecer» las monedas locales a «nivel regional», promoviendo su uso en las transacciones internacionales. Recordemos que Bolivia busca desde hace años ser socio pleno del Mercosur.

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