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viernes, mayo 17, 2024
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¿Podrá Bolivia dejar los combustibles fósiles?

La Conferencia de Naciones Unidas COP28, realizada en Dubai, aprobó una hoja de ruta para la «transición hacia el abandono de los combustibles fósiles», algo inédito en una conferencia de la ONU sobre el clima, pero el acuerdo se quedó corto en lo que respecta a la exigida retirada progresiva del petróleo, el carbón y el gas. Se trata de un compromiso que asumen los Estados, entre los que se encuentra Bolivia, para ingresar al cambio de matriz energética. Nuestro país, de acuerdo a explicaciones efectuadas a la prensa por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, dijo que se tiene previsto que hacia 2050, Bolivia pueda cambiar totalmente la matriz energética, incrementando sustancialmente la oferta de energía primaria procedente de fuentes limpias, mediante el desarrollo de nuevos proyectos solares, eólicos e hidroeléctricos, así como con la introducción de combustibles, biodiésel, etcétera, pero también con la introducción de energías alternativas que nos permitan avanzar en la descarbonización como el hidrógeno de bajas emisiones.

Volviendo a la Asamblea de la ONU, el Secretario General, António Guterres, subrayó que la era de los combustibles fósiles debe terminar con justicia y equidad. «A aquellos que se opusieron a una referencia clara a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles en el texto de la COP28 quiero decirles que la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es inevitable, les guste o no. Esperemos que no llegue demasiado tarde», puntualizó. En su declaración, Guterres afirmó que limitar el calentamiento global a 1,5°C, uno de los objetivos clave establecidos en el histórico Acuerdo de París de 2015, «será imposible sin la eliminación progresiva de todos los combustibles fósiles», como lo reconoce una coalición de países cada vez más amplia y diversa.

Los mediadores de la COP28 lograron compromisos para triplicar la capacidad de las energías renovables y duplicar la eficiencia energética para 2030, y avanzaron en cuanto a la adaptación y el financiamiento, incluida la puesta en marcha del Fondo de Pérdidas y Daños. Sin embargo, el Secretario General consideró que los compromisos financieros son muy limitados y hace falta mucho más para hacer llegar la justicia climática para quienes se encuentran en primera línea de la crisis.

El responsable de la ONU para el clima, Simon Stiell, afirmó que en la COP28 se dieron «auténticos pasos adelante», pero que las iniciativas anunciadas en Dubai son sólo «un salvavidas para la acción climática, no una victoria en la línea de meta». Stiel dijo que el Balance mundial, que tiene como objetivo ayudar a las naciones a alinear sus planes climáticos nacionales con el Acuerdo de París, reveló claramente que el progreso no es lo suficientemente rápido, pero es «innegable» que está ganando ritmo. Aun así, la trayectoria actual está justo por debajo de los tres grados de calentamiento global, lo que equivale a un «sufrimiento humano masivo», según el responsable del clima, razón por la cual la COP28 tendría que haber logrado mejores resultados. En declaraciones a los periodistas a la salida de la sala principal, Stiell señaló que la COP28 tendría que haber marcado un alto firme al principal problema climático de la humanidad: «los combustibles fósiles y su contaminación, que está quemando el planeta».

No todos quedaron satisfechos con los resultados. Los representantes de la sociedad civil y los activistas climáticos, así como las delegaciones de los pequeños países insulares en desarrollo, se mostraron visiblemente descontentos con el resultado. Anne Rasmussen, representante de Samoa y principal mediadora de la Alianza de los Pequeños Estados Insulares, considera que «este primer balance es de especial importancia para asegurar que todavía podamos limitar el calentamiento global a 1,5°C». Asimismo, lamentó la falta de «corrección del rumbo» y expresó su decepción: «lo que realmente necesitábamos era un cambio exponencial en nuestras acciones y nuestro apoyo, no seguir como siempre».

ONU noticias informa que justo después de la publicación del documento final, Harjeet Singh, responsable de estrategia política mundial de la Red Internacional de Acción por el Clima dijo que «tras décadas de evasivas, la COP28 se ha enfocado por fin en los verdaderos culpables de la crisis climática: los combustibles fósiles. Se ha fijado un rumbo largamente esperado para alejarse del carbón, el petróleo y el gas». «Pero la resolución está viciada por lagunas jurídicas que ofrecen a la industria de los combustibles fósiles numerosas vías de escape, apoyándose en tecnologías no probadas e inseguras», abundó. Singh también aludió a lo que calificó como «hipocresía de las naciones ricas… ya que siguen expandiendo masivamente las operaciones de combustibles fósiles mientras hablan de la transición verde». Los países en desarrollo que aún dependen de los combustibles fósiles se quedan sin garantías sólidas de un apoyo financiero adecuado en su transición urgente y equitativa hacia las energías renovables, deploró. «Aunque esta COP ha reconocido el inmenso déficit financiero para hacer frente a los impactos climáticos, los resultados finales se quedan decepcionantemente cortos a la hora de obligar a las naciones ricas a cumplir con sus responsabilidades financieras», concluyó.

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