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sábado, mayo 25, 2024
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¡Que 2024 sea un año de cambio y esperanza!

Se fue un año muy duro para nuestro país, que ha tenido que afrontar las consecuencias de los desatinos de los políticos, los efectos del cambio climático, las consecuencias de la criminal depredación de los bosques y los incendios forestales -en su mayoría provocados- y encima la ciudadanía tuvo que protestar y hasta rumiar su impotencia por los escándalos de corrupción, del narcotráfico; la impunidad y la injusticia. Seguramente la mayoría de los bolivianos desea que esta situación acabe y que se abra un nuevo horizonte de esperanza en el que el Bolivia recobre el camino de la democracia, del respeto a la institucionalidad, de la recuperación del sentido de la justicia y de los valores perdidos, como comprender el principio de la responsabilidad, o cultivar la verdad, honrar los compromisos y cumplir las obligaciones asumidas.

No es mucho lo que se pide, simplemente volver a los principios que en un pasado ya algo alejado primaron, e hicieron posible al sentar las bases del proceso democrático y encaminar la vigencia de las libertades esenciales. Se trata de asimilar algo que está en el subconsciente colectivo, como aquellos principios que perviven junto las creencias, normas de conducta y valores que orientan la vida de las comunidades.

Muchas instituciones tienen en sus estatutos estos principios que, en realidad, nacen en las familias, que son las células más fuertes de la sociedad. Y de ahí pasan a las organizaciones sociales y hasta a algunos partidos políticos que propugnan el respeto a las libertades esenciales, como son la libertad de expresión, el derecho a la libre asociación, el derecho a la petición y el respeto a los derechos humanos, que comprenden toda una red de principios hacen posible aspirar a una plenitud deseada.

Bajo esa égida, hoy desde las páginas de JORNADA, exhortamos a gobernantes y gobernados a luchar por la libertad, el derecho al trabajo y a una justicia social sin exclusiones. Hacer que la igualdad de oportunidades sea una realidad. La búsqueda de la paz y su conservación tiene que ser un objetivo, pese a las acciones de los violentos, y los dogmáticos. Apoyar el esfuerzo de la ciudadanía trabajadora, de aquellos que tienen iniciativas, desarrollan ideas, o se empeñan en crear oportunidades. Se debe respaldar los esfuerzos colectivos para alcanzar el objetivo de que todos puedan realizarse en sus anhelos y esperanzas, y contribuir a que los ciudadanos puedan vivir una vida plena desarrollando su personalidad y sus capacidades, y en un ambiente en el que los derechos humanos y civiles estén amparados en el marco del respeto a las leyes y a la Constitución Política de Estado.

Pero además, es necesario respetar los valores que se cultivan en la sociedad, que son las cualidades individuales que definen la conducta de un individuo. Dichos valores derivan de los principios éticos universales, de allí que su objetivo sea guiar a los individuos a obrar correctamente, de forma individual y colectiva. Los valores son guías o pautas sociales para regular el comportamiento. Se transmiten de una generación a otra y pueden cambiar según el entorno. Por ejemplo, en algunas sociedades está bien visto que los hijos vivan de forma prolongada con sus padres, ya que esto está asociado a fuertes valores y tradiciones familiares, pero en otras sociedades lo correcto es que los hijos se emancipen pronto. Hay valores cívicos que regulan el comportamiento ciudadano, como el respeto a los símbolos o tradiciones de un país y sus leyes. Algunos aspectos que tienen que respetarse tienen que ver con las cualidades que cada individuo decide cultivar y poner en práctica en función de lo que considera correcto para sí y para los otros. Son un compendio de los valores éticos, morales, familiares, religiosos y cívicos. Contrariamente, hay prácticas negativas que conviene desechar, como la impuntualidad que en nuestro medio ha alcanzado un grado pernicioso. La mal llamada «hora boliviana» es algo que se tiene que rechazar.

Uno de los derechos fundamentales es la libertad, que debe ser comprendida en todos sus alcances. Es un derecho que tienen los seres humanos a hacer todo cuanto esté lícitamente permitido y todo cuanto no esté explícitamente prohibido. La libertad, como principio esencial, garantiza a toda persona el pleno ejercicio de su derecho, pero sin lesionar los derechos de los demás. En nuestro medio, algunos sectores se creen con derecho a violar los derechos de toda la ciudadanía al defender sus ideas o demandas, que pueden o no, ser correctas. Los ejemplos son muchos, entre ellos, los que más daños ocasionan, son los bloqueos de calles y carreteras, y el uso de explosivos en las manifestaciones callejeras. Ojalá que 2024 sea un año de cambio, de esperanza y que por fin sea el comienzo de una nueva actitud positiva con la que avancen los emprendimientos, las realizaciones, el cumplimiento de objetivos y, fundamentalmente, que todos los esfuerzos se enmarquen en la necesidad de hacer que Bolivia salga adelante con el concurso de todos, sin discriminaciones, privilegios ni exclusiones.

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