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sábado, junio 22, 2024
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Repsol da pautas a Bolivia para la transición a energía limpia

El cambio de matriz energética en el mundo es un hecho, aunque parece que el gobierno boliviano todavía no se ha percatado, y persiste con proyectos que van en contra de los acuerdos internacionales de los que Bolivia forma parte, en lugar de afrontar la transición hacia energías limpias. ¿Cuál será la interpretación gubernamental sobre la decisión de la transnacional Repsol, de dejar de operar en nuestro país? Recordemos que la petrolera española podía seguir operando por algunos años más, pero decidió alejarse. Aunque la decisión favorece a YPFB que podrá hacerse cargo de producir crudo directamente, detrás de la determinación está la realidad que se avecina. La lectura de la nueva situación debería ser objetiva ya que Repsol está dando inicio a su transición energética, reduciendo su presencia en activos petroleros tradicionales. En esa línea, transfiere a la estatal petrolera nacional dos campos, seis años antes de que termine su contrato de explotación.

Un informe del periódico El Economista, señala que se trata del segundo campo petrolero de Bolivia, con una cuota del 24% de la producción de crudo en el país (1.050 barriles de petróleo diarios). La multinacional española ha estado operando las áreas Mamoré I y Surubí, desde el 2 de mayo de 2007, en el marco de los contratos de operación. Estos acuerdos le permitían ejecutar la actividad petrolera de los pozos al 100% por un plazo de 22 años, siendo la fecha prevista de culminación en 2029. Repsol, que extendió su contrato de operación en el país hasta el año 2046, es un importante socio de Bolivia y está a cargo de campos de gas que se destinan para exportar a Brasil y Argentina y el mercado nacional.

La entrega de los yacimientos permitirá a YPFB operar el 80% de la producción de líquidos a nivel nacional. La compañía boliviana, que retomó la operación de estas áreas, tiene el desafío de incrementar la producción de estos yacimientos, ya maduros, hasta en un 20%. La máxima producción del área Surubí se registró en el año 1998, alcanzando unos 14.000 barriles por día. En el caso de Mamoré, el mayor nivel de producción se produjo en 2004, con unos 4.000 barriles por día. Además, en las instalaciones de Surubí se encuentran los tanques de almacenamiento principal del bloque. Durante el primer año desde la transferencia operativa, YPFB desarrollará un estudio de oportunidades, a la vez que llevará a cabo una evaluación del campo y su comportamiento, concluye la publicación.

Mientras esto ocurre, la producción de gas en el país sigue cayendo, el promedio este año oscila 38 millones de metros cúbicos día (MMmcd). El ingreso de recursos por la venta de gas natural fue de seis mil millones de dólares el año 2014, y el año pasado descendió a tres mil millones, y sigue bajando. Por otra parte, la incorporación de tecnología de punta en Argentina logró producir gas en «Vaca Muerta» y otros campos, hecho que permitirá a ese país no solo autoabastecerse, sino que se estima que será uno de los principales exportadores. Por lo tanto, es previsible que deje de comprar gas boliviano a corto plazo. Pese a esa realidad, el gobierno nacional, tardíamente, anunció que se incentivarán las exploraciones en busca de hidrocarburos, cuando el país carece de los recursos económicos, técnicos y de personal calificado, y no llegan inversiones extranjeras.

Los expertos consideran que Bolivia seguirá produciendo gas natural, pero en menores cantidades debido al agotamiento de las reservas probadas, y existe el riesgo que antes de lo esperado, ya no se pueda abastecer al consumo interno, lo que obligará a importar gas a precios del mercado internacional. De no encontrarse alternativas válidas ya, el futuro se presenta alejado de la certidumbre que merece el pueblo boliviano. Lo que el país necesita son inversiones, pero en este momento Bolivia es el que menos Inversión Extranjera Directa (IED) ha recibido, pese a que el mundo maneja miles de billones de dólares para atractivos rubros que están dormidos en nuestro país. Un ejemplo es la propuesta de la Unión Europea para una inversión de 45 mil millones de euros para llevar las relaciones entre la UE y América Latina y el Caribe a otro nivel. La nueva agenda de cooperación e inversiones se centrará en proyectos de interés de la región. La Corporación Andina de Fomento (CAF), la U.E y el BID han promovido un encuentro empresarial de la Unión Europea con América Latina y el Caribe, en el que se anunció la voluntad de invertir en la región. La CAF ha identificado 67 iniciativas nacionales y regionales para concretar la inversión europea en proyectos enfocados en reducir la pobreza y la desigualdad, impulsar la transición verde y justa, la transformación digital para lograr un crecimiento más inclusivo y sostenible. ¿Bolivia, podrá aprovechar algo de esta iniciativa? Ojalá que así sea y cambie su postura de víctima para enfrentar la realidad, recuperar la confianza perdida, honrar los compromisos internacionales, reponer la seguridad jurídica y el respeto a los derechos humanos, que son las condiciones elementales para un relacionamiento cooperativo mutuo, efectivo y amplio con la comunidad internacional.

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