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viernes, mayo 24, 2024
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Se agrava la contaminación del Titicaca

Es necesario que los gobiernos de Bolivia y Perú adopten medidas urgentes para salvar al Lago Titicaca que está siendo gravemente afectado por la contaminación, el calentamiento global, la sequía y varios otros factores. Ambos países comparten muchos objetivos comunes además del ancestro, y uno de ellos es el Lago Sagrado, símbolo central del desarrollo de culturas milenarias, y que se ha constituido en la carta de presentación y estandarte para el turismo y para mostrar al mundo leyendas, mitología, historia, y una riqueza cultural que ha logrado sobrevivir al tiempo y los cambios.

Pero el lago navegable más alto del planeta se está muriendo, está desapareciendo su fauna y flora como consecuencia de la contaminación generada por los pueblos aledaños, ciudades vecinas y especialmente por la industria minera que descarga sus desechos en sus aguas. En varias oportunidades, los gobiernos de ambos países han anunciado acciones conjuntas, lamentablemente lo que se hizo fue muy poco frente a una realidad lacerante que conmueve a muchos en el mundo, mientras la indiferencia gana entre los que prometen defender a la Pacha Mama, la madre tierra, la naturaleza y el ancestro.

Hace poco la Autoridad Binacional del Lago Titicaca (ALT) hizo conocer su preocupación por la sequía y la reducción del nivel de las aguas del lago, señalando que hay una pérdida de 12 centímetros mensuales. El director ejecutivo de la ALT, Juan José Ocola, señaló que uno de los impactos en el medio ambiente es la pérdida de totorales que afecta el hábitat de al menos 35 especies de aves, además que perjudica la cría, reproducción y hábitat de peces nativos.

Pero el problema de la contaminación es el más grave, ya que las minas, y las ciudades vecinas del lago depositan los desechos en los ríos que desembocan en el lago. Se trata de ciudades tanto de Perú como de Bolivia, además de varias poblaciones menores ribereñas. El director de la ALT dijo que la actual situación debe generar «una política preventiva» entre Perú y Bolivia, y que efectuaría un informe para las autoridades competentes.

Lamentablemente, las relaciones entre los gobiernos de ambos países, ya no son tan fluidas como en el pasado, debido a injerencias políticas de Evo Morales y otros dirigentes políticos durante los conflictos sociales que afectaron al Perú. Esta situación entorpece la fluidez que es necesaria en las relaciones para afrontar hechos tan delicados como la crisis del lago, que ha motivado a la prensa internacional a ocuparse del tema.

Un reportaje de Miguel Arriaza, en El País de España, señala que la contaminación y el calentamiento global amenazan con convertir en una cloaca al Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. Científicos advierten que este cuerpo de agua ubicado a unos 3.810 metros de altitud sobre el nivel del mar que comparten Bolivia y Perú se ha llenado de desechos domésticos e industriales, lo que ha propiciado la aparición de peligrosas microalgas. La falta de lluvias también ha reducido sus aguas a niveles críticos. Además, los vecinos de la bahía de Coahana, la zona más contaminada del lado boliviano, describen que el lago presenta habitualmente una enorme mancha oscura y un olor a huevo podrido.

Describe que el Titicaca está a 144 kilómetros de la ciudad de La Paz, la capital administrativa de Bolivia. Toneladas de contaminantes como plásticos, metales pesados y aguas servidas son arrojados sin control a ríos que cruzan las ciudades bolivianas de El Alto, Viacha y Laja, donde viven más de un millón de personas. Los torrentes urbanos se unen en la zona rural al río Pallina que arrastra los desechos hasta desembocar en la bahía de Cohana, donde está el lago.

Explica también que en el lado peruano, la bahía de Puno, una localidad de 130.000 habitantes, está totalmente contaminada por la descarga de aguas servidas, mientras que el río Coati arrastra hasta el lago la basura que genera la ciudad de Juliaca, de 600.00 habitantes. El Titicaca tiene un área de 8.562 kilómetros cuadrados y es considerado el mayor lago de agua dulce de Sudamérica. Se encuentra en la cuenca endorreica del altiplano andino que comparten Bolivia y Perú. Allí viven unos 2.1 millones de habitantes. Cada uno de ellos genera aproximadamente 0.5 kilos de basura diaria.

La contaminación ha causado que sus aguas no sean recomendables para el consumo humano. También ha provocado que el 85% de las especies de peces endémicos están en riesgo de desaparecer y graves daños a la flora acuática. Kilómetros de terreno, que en época de lluvia se inundaban, actualmente son paisajes casi desérticos debido a una persistente sequía por la que los animales buscan desesperadamente algo de pasto para comer. «Con la sequía y la contaminación, hay una sinergia negativa que impacta a la población del lago Titicaca», dice Juan José Ocola, biólogo y presidente de la Autoridad Binacional Autónoma del Lago Titicaca (ALT), institución creada en 1996, señala el reportaje.

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