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domingo, junio 23, 2024
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Abolición del trabajo infantil

Bolivia, desgraciadamente figura como uno de los Estados donde se autoriza el trabajo de los menores. La actividad informal, que ocupa aproximadamente el 80% del mercado laboral, es donde se concentra el trabajo infantil, camuflado muchas veces como ayuda en el hogar, o laborando en diversas actividades. La Organización de Naciones Unidas, emitió ayer un mensaje con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se celebra el 12 de junio, y tiene como objetivo servir de catalizador para el movimiento mundial contra el trabajo infantil. Haciendo hincapié en el vínculo entre justicia social y trabajo infantil, el lema del Día Mundial en 2023 es «Justicia social para todos. Poner fin al trabajo infantil». La experiencia de las tres últimas décadas ha demostrado que el trabajo infantil puede eliminarse si se abordan sus principales causas.

Recordemos que hubo una dura crítica internacional a Bolivia, cuando el gobierno el año 2014 autorizó el trabajo infantil por cuenta propia desde los diez años, contraviniendo la Convención sobre los Derechos del Niño, y acuerdos con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que prohíben el trabajo infantil. Posteriormente, en 2018 el gobierno elevó a 14 años la edad para que los menores puedan trabajar, situación que también va en contra de los tratados internacionales. Lamentablemente, es una realidad que los niños en Bolivia se ven obligados a trabajar para ayudar a los ingresos familiares, pero además, hay explotación infantil y abusos de toda clase. Inclusive se utiliza a los niños para pedir ayuda en las calles.

Por otra parte, la protección social infantil en el país es deficiente y es común el robo de bebés, desaparición de menores, trata o abusos como los casos que actualmente conmueven a la ciudadanía tras la revelación de los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes a más de 80 niños. Este escándalo provocó que más víctimas denuncien a los curas pederastas, y también casos cometidos en otras confesiones religiosas, así como de políticos, que atenidos al poder cometen abusos a menores.

En el mensaje, la ONU afirma que la abolición del trabajo infantil es una piedra angular de la aspiración a la justicia social. Las medidas para proteger a la niñez definidas por la ONU incluyen el establecimiento y la aplicación de un marco jurídico sólido basado en las Normas Internacionales del Trabajo y el diálogo social, la provisión de acceso universal a una educación de buena calidad y a la protección social, así como medidas directas para aliviar la pobreza, la desigualdad y la inseguridad económica, y promover el trabajo decente para los trabajadores adultos. El trabajo infantil es, posiblemente, el más visible de estos problemas. Está causado por la pobreza y la exclusión. Priva a los niños de educación y oportunidades y aumenta las probabilidades de que no consigan ingresos decentes y un empleo estable cuando sean adultos. Más que nunca, es urgente que todos contribuyamos a aportar soluciones a los problemas cotidianos de la gente, y que lo hagamos de una manera más eficaz y coherente.

Naciones Unidas hace un llamamiento en favor de una actuación internacional más enérgica para lograr la justicia social, en particular en el marco de la prevista Coalición Mundial por la Justicia Social, con la erradicación del trabajo infantil como uno de sus elementos principales; «la ratificación universal del Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la edad mínima de admisión al empleo, que, junto con la ratificación universal del Convenio 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil lograda en 2020, proporcionaría a todos los niños protección legal contra cualquier forma de trabajo infantil; la aplicación efectiva del llamado para la eliminación del trabajo infantil. Recuerda que desde el año 2000, durante casi dos décadas, el mundo había realizado progresos constantes en la reducción del trabajo infantil. Pero en los últimos años, los conflictos, las crisis y la pandemia del covid-19, han sumido a más familias en la pobreza – y han obligado a millones de niños más a recurrir al trabajo infantil. El crecimiento económico no ha sido suficiente, ni mucho menos integrador, para aliviar la presión que sienten demasiadas familias y comunidades y que les hace recurrir al trabajo infantil. En la actualidad, 160 millones de niños siguen trabajando. Es decir, casi uno de cada diez niños en todo el mundo. A pesar de que el porcentaje de niños en trabajo infantil es más alto en los países de bajos ingresos, su número es en realidad mayor en los países de ingresos medios: el nueve por ciento en los países de ingresos medios bajos, y el siete, en los de ingresos medios altos. Las estadísticas sobre el número absoluto en cada grupo de ingresos nacionales indican que 84 millones de niños están en situación de trabajo infantil, el 56 por ciento de los cuales vive en países de ingresos medios, y otros 2 millones viven en países de altos ingresos.

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