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lunes, junio 17, 2024
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Inteligencia Artificial en la educación

Mientras en Bolivia se lucha por evitar el adoctrinamiento político en la educación y la desinformación histórica determinada desde el Ministerio de Educación, el mundo delibera sobre los usos de la inteligencia artificial y la mejor manera de la utilización de este recurso como una herramienta, y no como recurso para la sustitución de los maestros. Bolivia no es el único país que tiene problemas en las políticas educativas de Latinoamérica, pero sin duda es el que más problemas sufre y que ha retrocedido, al calor de la demagogia, que ha introducido falsedades en los planes de estudios, además de la ideologización, lo que se suma a las consecuencias del cierre de escuelas por efecto de la pandemia. Pero el mundo se prepara para la revolución tecnológica y lo que representa la inteligencia artificial, nuestro país no puede estar al margen, porque los nuevos recursos tecnológicos ya están al alcance de todos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (UNESCO) ha emitido un nuevo informe que urge al uso adecuado de la Inteligencia Artificial en la formación académica de niños y adultos. Asimismo, destaca la falta de una gobernanza y regulación adecuadas a la tecnología en la esfera educativa y advierte sobre los perjuicios que puede tener en los procesos de aprendizaje. La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, señaló que la revolución digital «tiene un potencial inconmensurable», pero agregó que, así como se ha alertado sobre su regulación en la sociedad, se debe vigilar su uso en la educación. «Su utilización debe ser para mejorar las experiencias de aprendizaje y para el bienestar de estudiantes y docentes, no en detrimento de ellos. Se deben colocar primero las necesidades del alumno y el apoyo a los maestros. Las conexiones en línea no reemplazan la interacción humana», dijo Azoulay.

El estudio plantea a los responsables de elaborar políticas educativas cuatro preguntas básicas que insta a responder cuando se eche mano de la tecnología en la educación. Primero pregunta qué tan apropiada es la tecnología puesto que, si bien puede mejorar algunos tipos de aprendizaje en ciertos contextos, sus beneficios desaparecen cuando se usa en exceso o en ausencia de un maestro calificado. Para reforzar este argumento, la UNESCO explica que distribuir computadoras a los estudiantes no mejora el aprendizaje si los docentes no están involucrados en la experiencia pedagógica. También lamenta que, aunque los teléfonos inteligentes han demostrado ser una distracción para el aprendizaje, menos de una cuarta parte de los países prohíben su uso en las escuelas.

A propósito de esto, el director del informe, Manos Antoninis, consideró que se debe enseñar a los niños a vivir con y sin tecnología. «A tomar lo que necesiten de una información abundante y a ignorar lo que no es necesario, permitiendo así que la tecnología apoye, pero nunca suplante, las interacciones humanas en la enseñanza y el aprendizaje».

La UNESCO también indicó que la desigualdad de aprendizaje se amplía cuando la instrucción es únicamente remota y el contenido en línea no siempre es adecuado para el contexto, toda vez que cerca del 90% de los materiales de educación superior en línea se diseñaron en Europa o Norteamérica y gran parte de la biblioteca global está en inglés.

La segunda cuestión es si la tecnología en la educación es equitativa en vista de que durante la pandemia de covid-19, el cambio acelerado al aprendizaje en línea dejó fuera al menos a 500 millones de estudiantes en el mundo, afectando sobre todo a los más pobres o a los de las zonas rurales. En este punto, el informe hace hincapié en que, si bien cada vez es más necesaria la conectividad y el acceso a internet, una de cada cuatro escuelas primarias carece de electricidad, por lo que exhorta a la comunidad internacional a movilizar recursos para conectar a la red a todas las escuelas del mundo para 2030.

La tercera pregunta es si los beneficios de la tecnología en la educación se pueden extender a todos los estudiantes en todos los contextos puesto que, por el momento, casi todos los reportes sobre su utilidad citan evidencia proveniente de Estados Unidos y han sido elaborados por las propias empresas de tecnología. Además, la UNESCO detalla que muchos países ignoran los costos a largo plazo de las compras de tecnología y que ese mercado se expande mientras que las necesidades de educación básica siguen sin cubrirse. Según la agencia de la ONU, la conectividad a internet en escuelas y hogares costaría más de mil millones de dólares por día.

En cuarto lugar, el informe pregunta si la tecnología en la educación es sostenible y suena la alarma con respecto al crecimiento de la inteligencia artificial generativa, aseverando que esto hace imperativa la alfabetización digital y el pensamiento crítico para hacerle frente. El estudio precisa que sólo once de 51 gobiernos encuestados tienen planes de estudio para la inteligencia artificial. Por otra parte, la UNESCO enfatiza que los docentes también necesitan una formación adecuada y que actualmente sólo la mitad de los países cuentan con estándares para desarrollar sus habilidades en tecnologías de la información, con pocos programas de formación de profesores en materia de ciberseguridad a pesar de que el 5% de los ataques para robar datos tienen como objetivo la educación.

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