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viernes, julio 19, 2024
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Las ofrendas dulces y los sullus de llama dan inicio al mes de la Pachamama

El viento gélido no frena a las decenas de personas que recorren unos 12 kilómetros desde La Paz hacia la Cumbre para pedir a los achachilas, los sabios protectores, prosperidad y salud en el inicio del mes de la Pachamama.

Las personas, en especial familias y trabajadores se levantaron a la madrugada de este martes o pasaron la noche en la Cumbre para recibir el primer día de agosto, el Mes de la Madre Tierra en Bolivia.

Agosto es el mes elegido para las ofrendas porque concluye la primera temporada agrícola en el mundo andino y, según las comunidades indígenas, en este momento del año la Madre Tierra «abre la boca» para alimentarse.

Las familias llevan «mesas» para alimentar a la tierra y los achachilas, considerados sabios, para pedir prosperidad, amor, trabajo, familia, pero también para agradecerle especialmente la salud.

«Tenemos la costumbre que cada año le damos ofrendas ya que significa un pago a la Pachamama por varias circunstancias, no solamente por el dinero, sino es por todo, venimos a pedir trabajo, salud y bienestar», expresó a EFE René Aduviri, quien realiza ofrendas hace más de 25 años junto a su familia.

Las ofrendas

Las «mesas» preparadas previamente por amautas llevan dulces, unas figuras que representan la petición que se mezclan con lanas de colores, hojas de coca y fetos de llamas disecados, algunos adornados por pan de oro y plata.

«La dulzura de la mesa de la Pachamama significa la dulzura que queremos tener en nuestras vidas», enfatizó Aduviri.

El hombre agregó algunas frutas como manzanas verdes a las «mesas» que han preparado para que la Pachamama escuche sus agradecimientos y también algunas de sus peticiones.

Todo esto es puesto encima de un sahumerio para que la ofrenda se consuma con el fuego, en medio de ciertas ritualidades como ch’allar, echar el alcohol a la «mesa» y también cerveza y a veces se escuchan rezos en aimara o las personas alzan las manos pidiendo que se «reciba» y se «cumpla» la oración.

«Este tiempo para nuestro pueblo significa que la Pachamama abre la boca y hay que invitarle cosas como las ofrendas, las mesas y venimos a agradecer», indicó a EFE la directora general de Medicina Tradicional, Viviana Camacho, quien también realizó junto a su equipo una ofrenda para la Madre Tierra.

Agregó que hay que ir «con respeto», por lo que limpiaron el lugar antes de realizar la ofrenda, y dijo que esperan que este año la Madre Tierra dé «fortaleza en el camino».

Varias de las personas esperan hasta que la ofrenda se consuma entera para ver si la «mesa» ha sido bien recibida por la Pachamama, eso se ve en el color de las cenizas, si es blanca la Madre Tierra recibió con regocijo.

«Yo solo espero que haya una buena siembra de alimentos este año y que la tierra nos provea de agua», recalcó Aduviri.

Luego las familias y los grupos de amigos se sientan alrededor de las «mesas» hasta que se consuma la ofrenda, mientras toman bebidas alcohólicas y escuchan música.

Así como en la Cumbre, estas ceremonias suceden en varios puntos, especialmente de la ciudad de La Paz, en el que incluso participan autoridades del país, en tanto los negocios, restaurantes y algunas casas realizan sus propias ofrendas durante todo este mes.

El vicepresidente David Choquehuanca, quien se ha presentado en distintos escenarios internacionales como defensor del medioambiente y el vivir bien, recordó en sus redes sociales que «agosto, el mes de la Pachamama, un tiempo de agradecimiento y reencuentro con nuestra Madre Tierra»

«Un mes para reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos en el cuidado de nuestra Madre Tierra. ¡Jallalla nuestra #Pachamama!», añadió.

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