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miércoles, mayo 22, 2024
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Otra vez desaparecen el diésel y la gasolina

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), garantiza el abastecimiento de carburantes en las estaciones de servicio de todo el país. Por lo menos ese es el anuncio reiterativo de las autoridades, aunque la realidad se muestra muy distinta con las largas filas de vehículos en los surtidores; estaciones de carburantes que no atienden por falta de combustibles y la protesta generalizada que no tiene respuestas coherentes. Responsabilizar a otros es el recurso más utilizado en el país, especialmente en la coyuntura actual, cuando hay un bloqueo de carreteras anunciado con casi un mes de anticipación, tiempo suficiente para haber adoptado las previsiones necesarias. El director ejecutivo de la ANH, Germán Jiménez, reiteró que el Gobierno garantiza el suministro de carburantes. Anunció, que se espera la llegada de más de 39 millones de litros de combustibles del exterior para abastecer de diésel y gasolina al mercado interno.

El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, también explicó a algunos medios de comunicación, que las importaciones de combustibles, tanto por el sur como por occidente del país, están garantizadas y se desarrollan con normalidad. Asimismo, el director de la ANH informó que Bolivia produce un 25% del total de diésel, que demanda el mercado interno, e importa el 75%. En el caso de la gasolina, se compra del exterior un 35% y se produce un 65%. Es comprensible que la producción nacional pudo tener problemas de transporte, pero no hubo bloqueos en el sur ni en occidente que hubiesen podido perjudicar la llegada de los combustibles, por lo tanto, la razón de la escasez debe ser otra que, como en la anterior crisis, queda sin explicaciones creíbles.

Mientras tanto, otra vez son largas las filas de vehículos en los surtidores pese a que el gobierno asegura que existen suficientes carburantes. Algo no está funcionando como debiera porque las explicaciones no concuerdan con lo que está ocurriendo. El hecho es que hay información de diferentes fuentes que coinciden con que la situación es muy complicada y que, al parecer, se está escondiendo información sensible a la población. Se dijo que no hay dólares para pagar a los proveedores que exigen efectivo. Recordemos que en el mes de diciembre pasado se reveló que un trabajo de seguimiento y auditoría permitió descubrir una red de corrupción en YPFB – Logística, que actúa en tres áreas, ocasionando daños a la empresa, y poniendo en vilo a la población. El presidente de YPFB, Armin Dorganthen, informó mediante BTV que esta red, cobraba de forma irregular dinero a los camiones cisternas para que entren a las plantas de distribución; robaron al menos 100.000 litros de gasolina para llevarlos a mercados ilegales; y muchos de los camiones cisternas de empresas privadas operan con documentación falsificada.

Por otra parte, un análisis de la consultora Gas Energy Latín América (GELA) proyecta que en 2029 Bolivia dejará de exportar gas natural, debido a la falta de inversiones en exploración, y, más bien, importará productos energéticos por un valor aproximado de 5.700 millones de dólares. El propio presidente Luis Arce reconoció que se ha tocado fondo en la producción de hidrocarburos, pero las autoridades del sector ofrecen otra información que es contradictoria y que parece forzada.

Ya lo dijimos antes, en el ambiente actual, y con el reconocimiento de los altos costos de la subvención a los carburantes, la caída en la producción de gas natural, y los precarios resultados en la exploración de nuevos campos de hidrocarburos, es comprensible que exista preocupación y la necesidad de explicaciones coherentes. Un anterior informe de GELA consideraba que con la política de hidrocarburos de Bolivia, es probable que, para 2030, el país tenga un déficit comercial energético de aproximadamente 5.500 millones de dólares y la subvención a los hidrocarburos suba a 3.300 millones de dólares, lo que sería insostenible, según calcula esa consultora.

Las proyecciones, inclusive, aventuran que el país comenzará pronto a importar GLP. El déficit de la balanza de los hidrocarburos es real. Entre enero y agosto del año pasado se registró un déficit de 157 millones de dólares entre la compra de combustibles y la venta de gas y petróleo. La importación de combustibles en la balanza comercial representa el 25 por ciento, y va en aumento. Esta compra se financiaba con las exportaciones de gas, pero con la baja producción el Gobierno debe buscar otras fuentes de financiamiento, como la deuda pública. Según el proyecto de Presupuesto General del Estado (PGE) 2024, se calcula un monto de 1.400 millones de dólares para subvenciones.

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