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lunes, enero 30, 2023
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¡Que 2023 sea un año de paz!

Bolivia ha culminado una gestión complicada por diversos factores internos y externos que han dejado una perversa secuela de males, pero también la esperanza porque 2023 sea un año en el que puedan decantarse las complicaciones, los asuntos pendientes y abrir rutas de comprensión que hagan posible resolver las controversias mediante la búsqueda de coincidencias, consensos y mecanismos de acercamiento que tiendan hilos de comunicación entre las polarizadas posiciones que oscurecen las perspectivas y el horizonte del país.

Diversas personalidades de la política, tanto del oficialismo como de la oposición, así como de instituciones y organizaciones de la sociedad civil, han expresado sus coincidentes deseos porque la paz y la tranquilidad vuelvan al país. La pandemia ha dejado una secuela de problemas en la salud de la población, así como en la economía, el trabajo, los ingresos de la gente y los recursos estatales. Pese a ello, todos coinciden en la necesidad de buscar un cambio de actitud que deje en el pasado los errores y se logren mecanismos de armonía.

Se trata de una posición coincidente con la situación mundial que soporta una crisis global tanto por las secuelas de la pandemia que casi paralizó al planeta, como por la guerra que desató la invasión rusa a Ucrania. El Secretario General de la ONU, António Guterres, considera que 2023 será un año en el que el mundo necesite más paz que nunca, y exhortó a que sea la búsqueda de esa paz la que guíe las acciones de todas las personas. En un video-mensaje, Guterres recordó que el año que termina ha visto a millones de personas obligadas a cambiar sus vidas debido a conflictos, pobreza y calamidades.

«Globalmente, cien millones de personas se han tenido que desplazar huyendo de guerras, incendios, sequías, pobreza y hambre… Muchos se vieron obligados a abandonar las ruinas de sus hogares y medios de vida en busca de algo mejor», subrayó. «Estos tristes escenarios hacen más necesaria que nunca la paz en la convivencia, dialogando para poner fin a los conflictos. Paz con la naturaleza y con nuestro clima, para construir un mundo más sostenible», apuntó Guterres. El Secretario General pidió paz para que las mujeres y las niñas vivan con dignidad, para que todas las personas gocen en pleno de sus derechos humanos, para acabar con los abusos y los discursos de odio. «Juntos, hagamos que 2023 sea un año en el que la paz vuelva a nuestras vidas, nuestros hogares y nuestro mundo», dijo el representante de la ONU. Inclusive, el Secretario General de Naciones Unidas, expresó preocupación «por los acontecimientos recientes en Bolivia». Aparentemente se trata de una alusión sobre el paro y las protestas por el apresamiento del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. La Organización de Naciones Unidas (ONU), hizo conocer el mensaje de Guterres dirigido a Bolivia, en el que hace «un llamado a la calma» y apela a todos los actores políticos y sociales «a ejercer la máxima moderación». El mensaje destaca «la importancia de adherirse al estado de derecho y asegurar el debido proceso y la transparencia en los procesos judiciales».

En nuestro país, lamentablemente hay mucha incomprensión. Sin duda es una responsabilidad de todos frenar las expresiones y actitudes de hostilidad racial, religiosa, de género o contra la orientación sexual, además de otras actitudes perversas, que es necesario denunciarlas y promover su moderación. Se tiene que comprender que es necesario dejar el odio político, el dogmatismo ideológico y la creciente actitud revanchista, que están tomando cuerpo y se acentúan cada vez con mayor ardor. Son actitudes que incitan a las animosidades entre partidos, grupos sociales y hasta regiones, alentando la división y la rivalidad.

Estos son los factores principales de la discordia que impide que el país logre el reencuentro necesario que permita a todos unir fuerzas en torno a los objetivos nacionales de buscar el bienestar general, el desarrollo armónico y la consolidación del proceso democrático. Existe una infinidad de problemas que nuestro país debe resolver, pero no podrá lograrlo en un ambiente de discordia y de permanente conflicto. Solamente respetando la voluntad del pueblo y comprendiendo sus anhelos, aspiraciones e idiosincrasia, así como sus preferencias, sus inclinaciones y su forma de vivir y comprender las complejidades de la cotidianeidad, se logrará aunar las voluntades en la búsqueda de objetivos superiores. La mezquindad política partidista debe frenar su forma de imposición, para dar paso a la amplitud de la tolerancia a las ideas y a las diferencias. Solamente de esta manera en el país se podrá cumplir el compromiso de trabajar por el objetivo de lograr la paz, la armonía, y despejar el camino para el progreso.

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