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martes, febrero 27, 2024
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¿Se está «sincerando» la situación económica?

Seguramente ya la mayoría del país es consciente de que la economía nacional pasa por una situación muy complicada, aunque las autoridades durante mucho tiempo decían que todo iba bien. Pero algo cambió porque el gobierno ahora reconoce la crisis y las causas que la originaron. Parece que hay un cambio que comienza a sincerar la realidad, que muestra a los principales indicadores con déficits muy sensibles que derivaron en lo que está ocurriendo. Entre otros factores, la caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN) llegó a los niveles más bajos de las últimas tres décadas. Las RIN están en 2.147 millones de dólares según el último reporte oficial del Banco Central de Bolivia; el país tiene la deuda externa e interna más alta de la historia, los ingresos por la exportación de gas natural disminuyeron debido a la caída en la producción, y han bajado también las exportaciones en general.

A ello se suma la tensión política que ocasiona conflictos que paralizan las actividades con bloqueos y paros que agravan más las precarias condiciones de las actividades productivas. Hasta las pugnas políticas en la Asamblea Legislativa impiden soluciones a la crisis, al trabar algunas medidas que podrían ayudar a mitigar la situación. El país tiene cada vez menos ingresos, pero tiene que cumplir obligaciones perentorias para pagar las deudas contraídas y los intereses. Sin los ingresos esperados calculados mediante presupuestos deficitarios, cumplir las obligaciones se hace difícil, y se tuvo que apelar a las RIN para cubrir esos compromisos, a lo que hay que añadir las compras de gasolina y diésel a precios internacionales y venderlos a precio subvencionado en el país, con el riesgo de inducir el contrabando.

De esta manera escasean los dólares que se necesitan para las empresas, las importaciones, compras de insumos para el sector productivo y los requerimientos de los ciudadanos. El Estado también necesita dólares para importar los carburantes, y la demora en el pago a los proveedores, explica la escasez de diésel y gasolina y las consiguientes filas en los surtidores.

Es un panorama preocupante, sin duda, pero según el gobierno se están adoptando medidas destinadas a solucionar la crisis. El ministro de Economía y Finanzas Marcelo Montenegro, dijo que se asumen medidas correctivas y considera que la disminución en las RIN es un efecto de las reducidas exportaciones «por la política de hidrocarburos del pasado». Es necesario explicar que el gobierno del MAS dejó de explorar campos de hidrocarburos y se dedicó simplemente a explotar y exportar las reservas de gas hasta agotar los yacimientos. El ministro Montenegro también explicó que hay que centrarse en las alternativas para mejorar los niveles de las Reservas Internacionales Netas, reiterando su confianza en la industrialización con sustitución de importaciones y la compra directa de oro por parte del BCB. Ratificó que el Banco Central de Bolivia (BCB) ya logró comprar aproximadamente dos toneladas de oro.

El ministro atribuyó la actual situación a la falta de inversión en el sector de hidrocarburos en gestiones anteriores, lo que derivó en la reducción de las reservas y la subvención a los combustibles. También señaló que la falta de aprobación de los créditos externos (en la Asamblea Legislativa); y el pago de la deuda externa pública, son algunos de los factores que explican la baja en las RIN. «El gobierno del presidente Luis Arce Catacora está tomando las acciones correctivas para sustituir la importación de líquidos. (…) La sustitución de importaciones va a generar el efecto de ahorrar divisas, adicionalmente de generar más producción; pero también nuestra ley de fortalecimiento de las reservas internacionales va a generar la reposición de las reservas internacionales con la compra de oro, por lo tanto, ese es el camino correcto», explicó, el ministro.

Sin duda esas medidas pueden ayudar a una recuperación de las RIN, pero también debió pensarse en la necesidad de evitar los gastos dispendiosos de la administración estatal. Debiera revisarse la decisión de mantener algunas empresas estatales deficitarias. La austeridad es una necesidad en época de vacas flacas, pero el gobierno mantiene un aparato burocrático excesivo. Por ejemplo, el presupuesto de gastos corrientes creció en 48 por ciento entre 2014 y 2024, mientras que los ingresos corrientes lo hicieron en 28 por ciento en el mismo periodo, según estimaciones de analistas económicos. Esos gastos se financian con los precarios ingresos y el aumento de la deuda pública. El proyecto de PGE 2024 prevé un nuevo aumento de los gastos corrientes en comparación al año pasado y prevé Bs 155 mil 640 millones. Estos recursos se destinan para la compra de bienes y servicios (un 43 por ciento), incluyendo la importación de combustibles. Además, en los gastos corrientes está el pago de salarios para 489 mil funcionarios, que representa el 32 por ciento, incluyendo maestros, personal de salud, policías y militares.

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