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viernes, diciembre 9, 2022
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Solsticio y Año Nuevo Andino

Entre los muchos feriados que rigen en el país, en los últimos años se destaca el 21 de junio que tiene una significación esotérica amplia, recordando tradiciones muy antiguas relacionadas al solsticio de invierno. Desde 2006 en Bolivia se han acentuado los ritos para celebrar esta fecha. El gobierno actual decidió seguir esa ruta y desde esta madrugada desarrolla serie de ceremonias para recibir el Año Nuevo Aimara 5.530, Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco. El presidente del Estado, Luis Arce, y el vicepresidente, David Choquehuanca, participan de los actos en Tiwanaku. El Ministerio de Culturas informó que la celebración se efectúa en 222 sitios sagrados en todo el país, entre ellos la Isla del Sol, en el lago Titicaca; las ruinas de Samaipata, en Santa Cruz; Incallajta, en el departamento de Cochabamba, y otros que se consideran lugares sagrados para algunas culturas prehispánicas.

Varios ministros participarán de los ritos en las apachetas, ubicadas en diferentes localidades de los nueve departamentos del país. El 21 de junio es feriado nacional con suspensión de actividades, desde la promulgación del Decreto Supremo 173 de 17 de junio de 2009. Inclusive la ONU, a pedido del gobierno de Bolivia declaró en 2019, que el 21 de junio es el Día Internacional de la Celebración del Solsticio. En Bolivia, se desarrollan algunos ritos, ancestrales y otros de reciente data, para recibir al sol bajo la denominación de Año Nuevo Aimara, Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco. Es el Willkakuti (el regreso del sol) Sara Raymi (Fiesta del Maíz) que coinciden con el solsticio de invierno, de origen europeo. Se trata de una festividad pagano-religiosa, antes se tratada de una ceremonia que se centraba en Tiwanaku y algunas apachetas, en las que aimaras y quechuas, bajo sus propias costumbres, llamaban al retorno del sol, que en invierno se encuentra en su punto más distante de la Tierra, característica principal del invierno.

El solsticio, en realidad, una fiesta de origen pagano que se celebraba en el viejo mundo y estaba asociada a los cambios cósmicos recurrentes, como la llegada de las estaciones, los días más largos o las noches más largas, que han sido parte central en la tradición de muchas culturas. El portal de internet DiainternacionalD.com, señala que esta festividad recogía en el pasado los momentos propicios para agradecer al planeta, los Dioses o a la misma madre naturaleza, por la abundancia de las cosechas, la fertilidad de la tierra y el poder haber sobrevivido un año más.

Agrega que actualmente esta festividad ha sido rescatada por los wiccanos, aunque existen muchísimos países, sobre todo a nivel de Europa y Latinoamérica, que tienen sus propios ritos y tradiciones, uno de ellos es Bolivia. La festividad de los wiccanos se conoce como Litha y se celebra entre hogueras. Tradicionalmente se trata de un evento de purificación, por esta razón se suelen realizar sacrificios, es decir, asar algún animal a la parrilla, a la espera de la época más fértil del año el verano. Este es el momento del año donde las cosechas suelen dar fruto, por eso se celebra entre comilonas, buena música y mucha bebida. Explica que muchas regiones del planeta tienen sus propias tradiciones para celebrar esta fecha cosmogónica.

Por ejemplo, Stonehenge, uno de los lugares más icónicos para esta festividad. Cada año cientos de personas se reúnen en el interior de esta estructura megalítica, esperando observar la alineación perfecta del sol y la tierra y así poder renovar sus propias energías, mientras lanzan buenos deseos para toda la humanidad. Incluso acuden druidas, para ver si a través de los antiguos oráculos pueden predecir el devenir de los tiempos. En Finlandia, la celebración es conocida con el nombre de Juhannus o fiesta de San Juan, al igual que en España y muchos países Latinoamericanos. Aquí lo de la noche más corta es literal, sobre todo porque el tiempo se pasa volando entre fiestas, tragos, comilonas, baños en las playas y lagos o en una buena sauna.

En Polonia se conoce como la noche de Ivan Kupala, y es una tradición compartida con otros países como Rusia, Bielorrusia y Ucrania. El ritual se basa en que las mujeres jóvenes se visten con batas blancas simbolizando su virginidad y caminan hasta el río donde depositan coronas de flores con velas para que la corriente se la lleve hasta el hombre que habrá de ser su marido. En Nueva York ocurre un cambio de paradigma, puesto que la gran manzana o más específicamente el Time Square, se llena de esterillas de yoga, para la master class más multitudinaria que pueda darse en esta gran metrópolis. En Alemania La celebración en muy parecida a la que se vive en Stonehenge, porque se trata de un lugar similar conocido como Externsteine, aquí se espera el amanecer del 21 con tambores, rituales y fogatas.

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