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Amparo Carvajal recibe denuncias en la calle a falta de sede de la Apdhb

La activista española Amparo Carvajal sacó una mesa a la calle para recibir denuncias de vulneraciones de derechos humanos, a falta de una solución al conflicto con otro grupo por la sede de la privada Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb) que permanece cerrada y con custodia policial.

Carvajal, que preside la Apdhb, cumple este miércoles dos días de trabajo en la calle en defensa de los derechos humanos junto a un equipo de la entidad con el que atienden denuncias desde una mesa instalada al lado del edificio principal de la asamblea en una céntrica avenida de La Paz.

«Después de más de tres meses en vigilia, seguimos públicamente en las puertas de la asamblea», comentó Carvajal a EFE.

«Desde aquí mismo, desde la calle, desde el jardín, desde el trabajo se pueden recibir (las denuncias) de violación de derechos humanos y es lo que sigo haciendo», agregó.

Carvajal manifestó que desde hace más de un año sabía que su «lucha» sería «difícil», pues no es «contra una persona llamada Édgar Salazar», sino «contra un poder grande», el del Gobierno de Luis Arce.

Un grupo dirigido por Salazar, un activista señalado de tener afinidad con el oficialismo, tomó posesión en junio pasado de la Casa de los Derechos Humanos bajo el argumento de que ganaron una elección para presidir la Apdhb en diciembre de 2021, algo que el sector de Carvajal niega.

Desde ese momento, la mujer de 84 años mantuvo una vigilia por 40 días, primero en la puerta trasera de la institución y en julio pasado se trepó con ayuda de una escalera de mano hasta la terraza de la casona en donde permaneció a la intemperie por más de una semana.

Cuando Carvajal cesó su vigilia, el grupo de Salazar, que ya había inutilizado los cerrojos de todas las puertas, tampoco volvió a ocupar el edificio, custodiado las 24 horas del día por cerca de una decena de policías.

El mes pasado, la activista envió una carta al presidente Luis Arce pidiéndole que «interponga sus buenos oficios» para que la sede de la Apdhb se devuelva a «sus propietarios legítimos» y ha rechazado dialogar con Salazar al considerarlo un «avasallador».

Carvajal recordó que el grupo de Salazar ya se tomó otras oficinas de la asamblea y les acusó de haber «usurpado» los papeles de propiedad de la sede central.

La activista, que ha quedado con algunas secuelas por su vigilia en la terraza de la sede, lamentó que «no quieran reconocer» la historia y la importancia que tienen «no los edificios, sino la Apdhb».

Pese al daño psicológico que aseguró sufrir a manos de alguna gente que se aproxima al lugar para insultarle, la española sostuvo que su lucha va a continuar.

Carvajal, nacida en Riaño (en León, en el noroeste de España), ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos en Bolivia desde hace más de 50 años.

En 1974 participó en la creación de la Apdhb en plena dictadura de Hugo Banzer (1971-1978) y unos años después tuvo que salir del país por presiones del Gobierno militar del dictador Luis García Meza (1980-1981).

Luego regresó y en julio de 2016 fue elegida presidenta de esa organización.

Desde entonces ha mantenido una posición crítica a los Gobiernos del entonces presidente Evo Morales (2006-2019) y del actual mandatario Luis Arce, ambos del Movimiento al Socialismo (MAS).

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